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Desarrollo de la Generación Centenario en la Cultura Nacional

Por Juan Bragassi Hurtado


Hacia 1900, y con distintas connotaciones, se explora sobre los orígenes y conformación de la identidad nacional. Su expresión material es vista a través de una óptica neo darwinista - tesis vigente por esa época - que es iniciada por el médico Nicolás Palacios. Su hipótesis sobre el origen de la "raza chilena" derivará en el estudio de su expresión  inmaterial (“El Alma de la Raza”) e idiosincrasia (“El Ser Nacional”) de la cual se destaca (hacia 1920) la publicación titulada “Chile y los Chilenos” del político radical Ricardo Donoso. A esto se suma su fusión, expresada en la figura del roto o el mestizo con el concepto de la “chilenidad” y que se entrelazará con la corriente criollista en la literatura.

Novela: por esa época se da la aparición de una corriente literaria, heredera del naturalismo de fines del siglo XIX, denominada como “Criollismo”.

Este término fue dado por el escritor Augusto D´Halmar, para adscribir a las creaciones literarias donde se toma como tema principal el paisaje y la vida campesina. Con el tiempo se ahondó en escenarios más variados y en temáticas que destacarán las virtudes y defectos de nuestra idiosincrasia y la cuestión social.

Algunos autores destacados son: Guillermo Labarca, “Mirando el Océano”; Baldomero Lillo, “Sub terra”; Luis Orrego Luco, “Casa Grande”; Mariano Latorre, “Zurzulita”; Joaquín Edwards Bello, “El Roto”; Eduardo Barrios, “El Hermano Asno”; Fernando Santiván, “La Hechizada”y Federico Gana, “Días de Campo”.

Ensayo: surge una serie de ensayos que abordan el difícil tema de la formación del “ser nacional”. Algunos de ellos son: “Raza Chilena”, Nicolás Palacios; “Sinceridad: Chile Intimo de 1910”, Alejandro Venegas (Moisés Cange); “Chile Contemporáneo”, Luis Orrego Luco; “La Fronda Aristocrática”, Alberto Edwards; “El Papel Moneda”, Guillermo Subercaseaux;  “Chile y los Chilenos”, Alberto Cabero; “Nuestra Inferioridad Económica”, Francisco Antonio Encina; “La Conquista de Chile en el Siglo XX”, Tancredo Pinochet Lebrum; “La Eterna Crisis Chilena”, Carlos Keller; “Chuquicamata Estado Yankee”, Ricardo Latcham y “Nacionalismo Continental”, Joaquín E. Bello.

Poesía: Se vislumbra en este período el desarrollo de una temática similar a lo vivido en la novela “Criollista”, ampliándose más allá del acostumbrado romanticismo a la descripción de escenarios costumbristas, urbanos, una primigenia preocupación de la realidad social, etc. Manteniendo su intimismo y experimentando en nuevas formas de expresión dentro de este lenguaje.

Algunos representantes destacados son: Julio Vicuña Cifuentes, Francisco Contreras, Diego Duble Urrutia, Carlos Pezoa Véliz, Max Jara, Carlos Mondaca, Manuel Magallanes Moure, etc. 

Música: El 18 de julio de 1909 se forma, en la ciudad de Santiago, la Sociedad de Folclor de Chile, agrupación que fue presidida por Rodolfo Lenz y tuvo como integrantes a destacadas personalidades, tales como: Don Benjamín Vicuña Mackenna (su primer director), Antonio Orrego y Ricardo Latcham.

La sociedad de folclor dedicó su labor a la recolección, atesoramiento y estudios de las diversas manifestaciones de las tradiciones  y la cultura popular nacional.

Pintura: Precedidos por figuras tales como el Maestro Juan Francisco González, Alberto Valenzuela Puelma, Pedro Lira y el retratista de acontecimientos históricos nacionales Pedro Subercaseaux, surge, en 1913, una nueva generación de pintores nacionales, formados en la Academia de  Bellas Artes, a cargo del hispano Fernando Álvarez de Sotomayor.

Se destaca en esa colectividad generacional el rescate del paisaje chileno (natural, rural y urbano), la representación de costumbres, la recuperación del aporte de la pintura hispánica (Goya y Velásquez) en fusión con la vanguardia impresionista (Monet) y un primigenio cubismo (Cézanne).

Algunos de sus representantes son: Arturo Gordon, Alfredo Lobos, Elmina Moisan, Alberto Valenzuela Llanos, Pedro Luna, Exequiel Plaza, Pablo Bushard, Agustín Abarca, Enrique Lobos, Guillermo Vergara.  

Cine: La historia del cine chileno comienza en 1902, donde se registra un ejercicio general de bomberos, exhibido en la sala odeón de la ciudad de Valparaíso. En 1920, una de las primeras películas animadas fue realizada por Alfredo Serey.También cabe mencionar  Arturo Larraín Lecaros quien trajo al país un equipo de filmación y proyección. En 1910, filmaría lo que podríamos considerar el primer noticiario chileno. A Lecaros también le corresponderá ser el primero en instalar un laboratorio de producción y desarrollar, en Chile, un largometraje con argumento, la que fue basada en la vida de nuestro prócer independentista Manuel Rodríguez. Esto se llevó a cabo muchos años antes de la reconocida producción de Pedro Sienna "El Húsar de la Muerte", de 1925.

También se sabe que el político e intelectual Alberto Edwards desarrolló algunos proyectos fílmicos, en la zona de la pampa, llegando a contabilizarse una producción de 78 filmes desde 1910 a 1931, los cuales desaparecieron tras un voraz incendio ocurrido en el archivo de Chile Films en 1991. De esa época, la más conocida es la película muda de Pedro Sienna “El Húsar de la Muerte”, de 1925, la que se salvó del siniestro al estar fuera del país.

Educación: Se realizó la actualización de la escuela de artes y oficios, de manos de Tancredo Pinochet Lebrum, y se promovió la aplicación del sistema básico de instrucción primaria obligatoria (cobertura) que complementó la reforma realizada a partir de 1905 en el ámbito del currículum, proceso donde se destacó la figura del Historiador y político Francisco Antonio Encina.

Trascendencia de esta generación: la contribución en el ámbito cultural de la generación del 1900, conocida también como “Centenario”, es el de haber ayudado a renovar el desarrollo de la cultura y la política nacional, estableciendo un nexo con nuestro pasado étnico e hispano, el cual fue el fermento de la elevación de la figura del roto o el mestizo, en consideración a sus variadas expresiones; y de acuerdo a su  realidad, algunas miradas lo hicieron desde el ámbito local , mientras otras lo abordaron bajo un  prisma regional  y continental.., con lo cual podemos concluir, que ellas son piezas importantes, dentro un proceso inconcluso, en la conformación de un pensamiento Latinoamericano de raíz emancipador e integrador.

 

Publicado el 01-09-2011

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