Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

 

 

Movimientos Sociales: La Patria nos llama

Por Misael Galleguillos V.


En la proyección social del nacionalismo se ha hecho consenso que el mundo social está recubierto por los cuerpos sociales de la nación. Estos cuerpos están dotados de soberanía para tomar decisiones que contribuyan a la realización de sus objetivos, con lo cual contribuyen a la realización de los fines permanentes de la nación.

La tesis del nacionalismo contiene el perfeccionamiento de la convivencia y del estado a través de la acción pública que debe alcanzar la representación de los supremos intereses de la nación.

No es contrario, a la concepción de la doctrina de los cuerpos sociales, generar un movimiento nacional, en que anide el espíritu de la patria, que sea capaz de representar todo lo que hay de más esencial en la voluntad de vida y de realización de la nación entera. Esta representación social y política de la chilenidad, si contiene la voluntad y la mística necesaria, puede constituir una realidad tangible y palpable, para conquistar el estado y sustituir, con la voluntad del pueblo, las instituciones a fin de legitimar la representación de la soberanía y hacer posible la realización histórica de Chile como patria, como estado y como destino.

La función primordial del estado es la justicia. Desde los tiempos de Diego Portales el gobierno del estado está dotado de autoridad. En la propuesta del nacional sindicalismo el equilibrio de la autoridad con la libertad está garantizado por el derecho y la participación social con la debida representación.

Este planteamiento tiene como paradigma un corporativismo iberoamericano de carácter representativo, con participación social plena en la institucionalidad del estado. Es una matríz republicana contraria al socialismo y al anarquismo que comparten una visión antiliberal de la convivencia que tiene como instrumento político un movimiento de masas, con grados de violencia, para la consecución de sus fines. La violencia anarquista lleva consigo las tensiones sociales permanentes para desestabilizar el sistema de autoridad, con el fin de lograr la ingobernabilidad y el derrumbe de la forma de gobierno.

La movilización estudiantil genera hechos sociales para lograr cambios en la educación. Sin embargo sus conductores derivan la movilización a otros ámbitos de la convivencia para alcanzar metas que le den mayor peso político. Es el caso de Camila Vallejos y Jaime Gajardo, ambos militantes del Partido Comunista. A Gajardo los propios dirigentes del Colegio de Profesores le han solicitado la renuncia. Incluso le ha dado por atacar a Israel y a los profesores de Filosofía por la represión y la violencia estudiantil. Otro miembro de la clase política de derecha ha culpado por estos hechos a los hijos de padres no casados, con la noción de hijos fuera de matrimonios.

Está también el arribismo social de Arturo Martínez, presidente de la CUT, que ha realizado un “paro nacional” con objetivos no bien esclarecidos que no van más allá que generalidades de planes de acción que conforman un ideario sindical de clases y partidos.

Sobre este tema debemos reiterar que la movilización social y sindical de los años setenta derivó al cambio de gobierno en 1973. El poder social generado entonces no fue derrotado por la maquinaria política de la Unidad Popular y se dio curso a un cambio de gobierno que al poco tiempo aisló el poder social, para restaurar la democracia de partidos y consolidar la economía neoliberal.

Esto significa que los espacios abiertos por el nacionalismo fueron ocupados por comunistas y anarquistas. Esta situación debe ser estudiada para elaborar políticas que nos lleven a la conquista del pueblo y a movilizar la voluntad nacional, para generar un movimiento social articulado por los cuerpos sociales y movilizado por fuerzas nacionalistas que conduzcan a la nación desarrollando todas sus potencialidades políticas, económicas y culturales hasta constituir el poder nacional de nuestra patria.

Las recientes movilizaciones nos demandan respuestas concretas del nacionalismo. Nuestros ideales deben responder al llamado de la patria para lograr grados de libertad, dignidad, justicia y participación social mayores que las proporcionadas por neoliberales y socialistas.

Es el tiempo y el espacio que hemos considerado como requerimientos para dar respuestas a los chilenos que ya no creen en el liberalismo. En los años setenta no se dejaron engañar por los “revolucionarios” de la izquierda, que además han gobernado 20 años sin resolver los problemas reales de nuestro pueblo.

Chilenos, la patria nos llama.

 

Publicado el 01-09-2011

Compartir Tweet


Centro Informativo de ALERTA AUSTRAL - Santiago de Chile - http://www.alertaaustral.cl - 2005-2012
L
a reproducción total y parcial del contenido, asi como de las imágenes publicadas, debe ser con autorización de los editores de la revista y con cita de la fuente.

   Creative Commons License