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Historia de la Pintura en Chile: El llamado “Grupo Mont Parnasse”

Por Juan Bragassi Hurtado


El desplazamiento de la naturaleza como tema único, iniciado por la generación de 1910, se caracterizó por ser progresivo y se hizo más evidente en el grupo "Mont Parnasse". Muchos de estos pintores, que iniciaron su labor bajo las normas dogmáticas de la utilización del modelo exterior, rompieron con la manera de hacer arte impuestas por las Academias, abriendo nuevos derroteros a favor de satisfacer la apremiante necesidad expresiva, elevando a la obra a un sentido interno de vida, más allá de la incorporación de la naturaleza como paisaje, dándole un doble sentido.

Algunos integrantes del grupo "Mont Parnasse" son los artistas Ximena Cristi, Sergio Montecinos, Reinaldo Villaseñor, Luis Vargas, Manuel (Patagón) Ortiz de Zárate, Enriqueta Petit y Camilo Mori.  Ellos se preocuparon principalmente por el fenómeno pictórico y enriquecieron el lenguaje de la pintura, sometiéndolo a la naturaleza de éste.  Crearon obras donde predominaba la pincelada que acentuaba la presencia física y táctil del material empleado, siendo las formas de la realidad llevadas al límite de su desintegración.

El grupo "Mont Parnasse" a pesar de tener una breve vida, cultivó una diversidad de estilos, con distintas connotaciones. Sus integrantes desearon romper el vínculo con el realismo y el impresionismo de fines de siglo XIX (y que todavía se mantienen como parte esencial de la Academia de arte), y desearon apartarse de los toques pasivos y melancólicos de "La generación del 13".

El grupo "Mont Parnasse" buscó conocer, asimilar e incorporarse a las más avanzadas tendencias plásticas que se sucedían en forma progresiva y vertiginosamente en los escenarios de Europa (París, Londres y Viena).

Estas nuevas tendencias, a pesar de representar una diversidad estética y polarizada se reúnen en un objetivo común: la ruptura con la tradición figurativa como representación o copia fiel del hombre y su entorno natural.

La naturaleza pierde su prestigio, como fuente o motivo de Arte, haciendo del quehacer artístico una riesgosa aventura, regida por nuevos conceptos e ideas que se transforman en valores estéticos en las obras y que no serán fácilmente entendidos y aceptados por un público mayoritario y que no posee una "conciencia estética".

Esta actitud de búsqueda del  grupo "Mont Parnasse", no es un gesto caprichoso, ni mucho menos aislado, sino que responde al interés general de ciertos sectores de artistas americanos, por el rompimiento definitivo de los artistas de Europa con el Arte tradicional, posturas que se van radicalizando y que logran un impulso definitivo tras la Primera Guerra Mundial, producto de la aceleración de la expansión de la cultura y el Arte, favorecido por las mejoras de las comunicaciones internacionales.

Este proceso de internacionalización, deja de lado los caracteres autónomos, entendido como "el gesto aislado, propio y característico de una cultura o, en este caso, propiamente nacional", sino que ahora este carácter autónomo corre por parte del espíritu selectivo o la propia manera de asumir una temática, a través de un sistema o tendencia plástica, que se ve enriquecido por la manera de ver, hacer y entender el arte, que se manifiesta tanto en el proceso creativo, como en el resultado de la obra, bajo una impronta, sello, gesto o estilo propiamente característico o particular de un artista.

El grupo "Mont Parnasse" rompe con los lenguajes pictóricos y escultóricos tradicionales, siguiendo los postulados de la "Ecóle de París"; que busca la simplificación formal, lo expresivo, a través de la forma, el color y la factura que los aparta de la figuración.  Esto es el resultado del viaje que realizan a París los artistas Luis Vargas Rosas, Enriqueta Petit, Manuel y Julio Ortiz de Zárate, José Perotti y Camilo Mori, instalándose en el bohemio barrio de Mont Parnasse, conviviendo en los cafés con prestigiosos hombres de letras quienes serían los artificiosos hombres de letras y los precursores de las más audaces innovaciones artísticas.

Descubren allí a Cezanne, quien será el inspirador de su posición teórica de vanguardia, en las que se reivindica el papel de la Razón del Arte, considerando importante la forma simple.

El grupo "Mont Parnasse", tiene dos enfoques característicos que se manifiestan en la manera de abordar la problemática relativa en el espacio o soporte bidimensional.  Uno es el Racional, derivado del consciente que tiende a la lógica y que domina la razón o el intelecto, reflejado en el cubismo (Influencia de Cezanne).

El otro deriva del inconsciente, el que obedece a las tendencias profundas e inherentes a la psicología y al temperamento de cada persona, esto se refleja en el Fauvismo y en el Expresionismo.

El Fauve o "fiera", surge en París, éste pone en juego la vuelta a los valores instintivos, basándose en la fuerza y audacia del color.  El expresionismo, nace en Alemania (a pesar de considerarse a Vincent Van Gogh, como el que marca el principio de esta tendencia), en donde la realidad visible aparece distorsionada, siendo subyugado por la expresividad atormentada y compositiva del artista, en donde se favorece la plasmación de los sentimientos y deseos a través de la distorsión del color y la forma.

Una vez terminada su permanencia en Europa (1923), se unen autodenominándose "Grupo Mont Parnasse" y ponen en práctica todo lo aprendido, rechazando el Arte tradicional y oficial, considerándolo a éste "manido, repetitivo y convencional".

Realizan su primera exposición en la Casa de Remates Rivas y Calvo el año 1923. En este mismo local realizan, dos años después, una segunda exposición denominada "Salón de Junio", bajo el apoyo del diario "La Nación" y la pluma del crítico de Arte Juan Emar. 

A esta exposición concurren, además de los cuatro primeros fundadores del "Grupo Mont Parnasse" (Luis Vargas Rosas, Enriqueta Petit, Julio Ortiz de Zárate y José Perroti), los pintores Camilo Mori, Manuel Ortiz de Zárate, Waldo Vila, Romano de Dominicis, Augusto Equiluz, Hernán Gazmuri, Isaías Cabezón y Saro Malvar.  Además, debe sumárseles las obras enviadas por Picasso, Jacques Lipchitz Marcoussis, Fernand Liger y el aporte del poeta Vicente Huidobro.

Esta exposición causó variadas reacciones, en su mayoría negativas, en los círculos oficiales del Arte y de la cultura reacios a cualquier cambio de la tradición, encontrando solamente apoyo en el artista Juan Francisco González, que se transformó en su maestro espiritual, en el apoyo por la renovación artística, labor que trascenderá tres años después a un nuevo y numeroso grupo de pintores que pasará a llamarse "la Generación del 28". 




 

Publicado el 10-10-2011

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