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Nacionalismo en la Secretaría Nacional de los Gremios

Por Juan Bragassi Hurtado


Fundado hacia fines de los años 40s, el Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista (MRNS), es una de las pocas organizaciones del nacionalismo criollo, que ha tenido una cierta continuidad en el tiempo, más allá de su existencia formal como organización. 

El nacional sindicalismo, tuvo oportunidad de expresar parte de su pensamiento a principios de los años ochentas, cuando su principal líder asumió la dirección de la Secretaría Nacional de los Gremios. 

Sobre este interesante período, nos entrega sus recuerdos el profesor Guillermo Henríquez, entonces joven militante de ese movimiento. 

¿Cómo ingresa usted al nacional sindicalismo? 

Mi acercamiento al Nacional Sindicalismo, tuvo que ver, básicamente, con la lectura de la revista Forja, una revista que se editaba en la ciudad de Valparaíso (en el Cerro Alegre) por su director Renato Carmona Flores. 

Forja tuvo una particularidad dentro del contexto de los escritos políticos de aquella época – estoy hablando del año 1969 en adelante-, fue una publicación con peso político, debido la calidad de su contenidos y análisis. 

Se podía no estar de acuerdo con sus contenidos, pero no se podía negar que las personas que escribían en ella, tenían argumentos. 

Yo enamorado de Forja, llegué al nacional sindicalismo junto con otra cantidad de camaradas, que habían militado durante el gobierno de la Unidad Popular, en el comando Rolando Matus y otros en Patria y Libertad. 

¿Cómo era la relación que tenía en esos primeros años con el régimen militar? 

En aquellos años el MRNS estaba en una posición un poco incómoda, por la actitud de los militares de proscribir toda actividad política. No obstante, como había una similitud de propósitos, nos fuimos abriendo paso en los círculos ligados a la armada y el ejército, siendo aceptada nuestra existencia, hasta que en un momento determinado nuestro jefe fáctico del movimiento, fue nombrado en la dirección de la Secretaría Nacional de los Gremios. 

Esta entidad, era un organismo paralelo y equivalente a la Secretaría de la Juventud, la Secretaría de la Mujer, la Secretaría de la Cultura, etc. Organismos dependientes de la Secretaría General de Gobierno. 

¿Y la juventud nacionalista del movimiento, en qué esfera se movía? 

Nosotros por ese entonces, éramos jóvenes universitarios y naturalmente participábamos de todo aquello, teniendo también nuestras luchas al interior de la universidad, las que tenían un carácter distinto, toda vez que se vivía en un régimen militar, hacíamos lo que se hacía: trabajo en los centros de alumnos y federaciones de estudiantes. Así empezamos a tener nuestras primeras grandes disputas, que fueron bastantes serias, con otro grupo que también apoyaba al régimen militar y que tenía una visión totalmente distinta a la nuestra, el movimiento gremial que después se transformó en la UDI. 

De hecho, los gremialistas ya manejaban la Secretaría de la Juventud. 

¿Cuál fue la función que desarrolló el nacional sindicalismo en la secretaría nacional de los gremios? 

Los nacionalistas del MRNS, por estar el la Secretaría de los Gremios, desarrollamos un fuerte contacto con las bases sindicales y esto, por un lado, de algún modo dificultó nuestro contacto con los jóvenes. 

Aportes del nacional sindicalismo en aquellos años fue a mi modo de ver, la creación en la ciudad de Santiago de la Escuela Sindical de Chile. 

Este era un proyecto, que en alguna medida se realizó en el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, durante un período muy corto, y el gobierno militar fue un proyecto que se concretó y cuyo objetivo era básicamente formar dirigentes sindicales, pero no políticamente o en el sentido leninista, sino en conocimientos de la historia del sindicalismo, desarrollo de técnicas de oratoria, lectura de balance, el manejo de herramientas contables y financieras. 

Para nosotros, el dirigente sindical no podía ser más un ignorante en esos temas, él debía sentarse con toda propiedad, para así representar los intereses de sus representados. 

Este fue un trabajo excelente y algunos de nuestros alumnos fueron: Tucapel Jiménez, Manuel Bustos y Rodolfo Seguel. 

¿Cómo se produjo el quiebre entre los MRNS y el alejamiento de algunos del gobierno militar? 

Los problemas surgen hacia 1980-81, cuando una vez aprobada la nueva constitución (yo en esos años era el jefe nacional de la Juventud Nacionalista de Chile – agrupación que reunía a gran parte de los jóvenes nacionalistas -). Entramos en una seria discrepancia con el gobierno militar, debido a las medidas que se estaban implementando en la economía, sindicalismo, educación, etc. Estas tenían mucho de liberal y no estaba en nuestro propósito apoyar, como el plan laboral que derivó en el Código del Trabajo, las AFP e ISAPRES. 

En síntesis, fue en el contexto del mejor momento de las privatizaciones. Se produjo una crisis al interior del movimiento, entre los que abogaban por un apoyo incondicional al gobierno – sector del MRNS antiguo- y nosotros que abogábamos por un apoyo crítico.

¿En qué consistía aquello? 

Nosotros definíamos este concepto, por un lado manteniendo nuestra lealtad a las fuerzas armadas por la liberación de Chile y por el esfuerzo de hacer salir al país adelante, pero por el otro, de mantener nuestra capacidad de criticar los hechos y políticas con las cuales no estábamos de acuerdo. 

¿Cual fue el efecto de estas dos maneras de enfrentar los acontecimientos? 

Nos distanciamos y nosotros participamos de forma muy lejana de los acontecimientos hasta ya entrado el año 1988, cuando se acercaba el fin del gobierno del Presidente Pinochet. 

Con el plebiscito de ese año, en el que sin duda participamos por la opción "SÍ", ahí nos volvimos a encontrar los MRNS y otros camaradas que habían aparecido en el contexto de aquellos años, pero el plebiscito se perdió y en las presidenciales los nacionalistas de distintas tiendas no pudimos presentar candidato alguno. 

¿Qué pasó después? 

Bueno, pasaron varios años y hacia el año 2000 los nacional sindicalistas nos volvimos a reagrupar y creamos en Internet el sitio Aspas, que fue nuestro medio digital de difusión y expresión. Sin embargo, vino un nuevo distanciamiento generado por discrepancias en el tratamiento de los contenidos. 

Por último, en atención a su experiencia y sobre el presente estado del nacionalismo criollo ¿Cuál es la reflexión que nos puede hacer? 

A partir del rompimiento con la revista digital Aspas, queda claro para todos nosotros, que hoy por hoy, no existe ningún grupo nacionalista que tenga la capacidad de crecer tanto, que logre absorber a los otros. 

Nos guste o no, la única manera que avancemos, es que los nacionalistas lo hagamos todos juntos. 

Por lo tanto, una cuestión fundamental para pretender hacer política, es el respeto a la diversidad que hay al interior de la familia nacionalista. 

También, debemos aprender a intervenir públicamente. Eso se gana actuando dentro de las comunidades naturales, actuando en los sindicatos, en la cultura, juntas de vecinos, etc. Porque si no lo hacemos de esa forma, jamás estaremos integrados en la realidad del país.

 

Publicado el 01-01-2009

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