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Centenario del Nacionalismo

Por Misael Galleguillos V.


En otros estudios nos hemos referido a las organizaciones nacionalistas que surgieron en nuestra patria para superar las deficiencias e injusticia generalizada que deparó a nuestro pueblo el liberalismo tanto en su forma política, la democracia de partidos y el parlamentarismo, como en su forma económica, el capitalismo. 

El nacionalismo chileno está ligado principalmente a su lucha por la creación de una nueva forma de convivencia que considere la reforma del estado, lo que se traduce en crear una forma de gobierno y una forma económica que supere el socialismo estatista del marxismo leninismo y sus renovaciones de carácter liberal y el neoliberalismo que privilegia la especulación financiera y compatibiliza las distintas formas de gobierno con las exigencias de su forma económica. 

En esta ocasión revisaremos la Alianza Popular Libertadora formada después de la llegada a Santiago del General Carlos Ibáñez del Campo, en Mayo de 1937, de su exilio en Argentina (que se produjo el 26 de Julio de 1931). 

Varios miles de personas llenaban el aeródromo y sus alrededores en una considerable área, nos relata René Montero en su obra La Verdad sobre Ibáñez (1952). 

La prensa destacó, sin excepciones, el acontecimiento y los diarios de oposición lo realzaron con especiales relieves, haciéndose eco así de la profunda significación cívica con que un importante sector de la opinión pública lo interpretaba. Es que había pasado mucha agua bajo los puentes y la vieja historia de “la nefasta dictadura” empezaba ya, en amplios campos de la ciudadanía, a encontrar un repudio más acentuado. 

La Sublevación de la Escuadra, la Masacre Obrera de Vallenar, la caída sin pena ni gloria del inocuo y negativo gobierno de Juan Esteban Montero, los motines que rodearon la efímera existencia de la República Socialista y, por último, la tendencia reaccionaria y el régimen represivo que singularizó la segunda Administración de Arturo Alessandri Palma, habían servido de condimento adecuado a esta revolución del sentimiento público. 

La “civilidad”, concepto ante cuya invocación se había estado execrando todo cuanto dijera relación con “la nefasta dictadura” empezaba a no resultar un plato de agrado de la ciudadanía, por lo menos de los sectores avanzados y progresistas. Por eso, el líder del naciente Partido Socialista, Eugenio Matte, afirmaba: el pueblo, que ha sufrido demasiado, sabe muy bien que su peor enemigo- la reacción organizada- continúa entronizándose en la Moneda y en la marcha del país. Sabe muy bien que el decantado civilismo que apalea, encarcela y masacra no pasa de ser una mascarada con la cual pretenden otra vez seguir gobernando los mismos hombres que no retrocedieron ante nada a trueque de saciar sus ansias de dinero y poder. Porque el pueblo que cosecha las amarguras, no ignora que su suerte no ha cambiado en absoluto con la Revolución del 26 de Julio y que tras ella se ha logrado sólo el entronizamiento de un régimen nefasto: el gobierno de la reacción civilista, oligárquica y conservadora. 

Casi paralelamente al Partido Socialista había surgido, en la inquietante esfera de nuestra vida política, el Movimiento Nacional Socialista, o sea el nacismo criollo, de fugaz pero intensa y dramática trayectoria en los acontecimientos políticos de la época. Agrupación de hombres evidentemente patriotas, animados de un nacionalismo ardiente y exaltado, aspiraba a una transformación profunda y revolucionaria del orden social y económico imperante. Propugnaba una democracia orgánica y funcional basada en el trabajo y ajena a las corruptelas del sufragio universal, al cohecho y al corrompido régimen. Descubrió motivos de afinidad en el carácter eminentemente nacional y apolítico de la Administración Ibáñez y en la dignificación que su régimen procuró dar a las actividades del trabajo y la producción. 

Meses antes del regreso a Chile del ex Presidente, un número impresionante de prestigiosos ciudadanos independientes había echado las bases de un nuevo partido político que, agrupando a los elementos ibañistas de todos los sectores bajo el nombre de Alianza Popular Libertadora, estaba llamado a ejercer una gravitante decisiva en la vida política del país y en la próxima contienda presidencial. 

Surgida esta entidad cívica como consecuencia directa de los factores que hemos enunciado, su crecimiento y desarrollo alcanzaron, muy pronto, una extensión que abarcó a todo el país. Estimaban que una profunda rectificación política y moral reclamada por el sentimiento avanzado de Chile no podía realizarse de una manera definitiva e integral sino mediante un retorno a las normas de un sano patriotismo, de severa honestidad pública, de trabajo constructivo y de justicia sin privilegios. El vicepresidente de éste nuevo partido político, Tobías Barros, que había sido Secretario General de la Presidencia -sucesor de René Montero en ese cargo- definiría el espíritu y las finalidades de la Alianza:

La Alianza Popular Libertadora, es una fuerza progresista. Alianza del pueblo, pero pueblo en su amplio sentido de raza y nación, no limitada absurdamente por la riqueza, el nacimiento y la educación. Y la llamamos Alianza Libertadora porque pretendemos con ella libertar al pueblo de las tiranías. No sólo de las tiranías del poder pasajero, sino de las más funestas de la ignorancia y de la inmoralidad, y, sobre todo, porque estamos en guardia contra las tiranías irresponsables del odio y la antipatria, cuyos gestores principales quedan en la sombra, casi siempre imposible de individualizar y castigar. 

El hambre, la miseria, la ignorancia, la injusticia, que son, tal vez, peores que la muerte, no tienen, no deben tener color político. Hay que combatir la deshonestidad, la inmoralidad, el desorden de arriba y abajo; hay que fomentar el trabajo, hay que salvar la raza; hay, en suma, que libertar a Chile. 

La Alianza defiende las obras del gobierno de Ibáñez y lo designa su presidente de partido. 

Un grueso y prestigioso sector del Partido Socialista, encabezado por Ricardo Latcham, adopta el nombre de “Unión Socialista” y pasa a incorporarse a la Alianza Popular Libertadora. 

La Alianza Popular Libertadora y el Movimiento Nacional Socialista proclaman la candidatura presidencial del general Carlos Ibáñez del Campo para las elecciones de 1938. Incluso hubo sectores del Partido Radical que patrocinaron la candidatura de Ibáñez al interior del Frente Popular, pero los sectores izquierdistas se apresuraron a designar al profesor y abogado Pedro Aguirre Cerda, como su candidato, a pesar que había conciencia de que la verdadera oposición a Alessandri la encabezaba Ibáñez. Más aún Don Pedro Aguirre Cerda estuvo dispuesto a renunciar a su postulación para formar un frente amplio para enfrentar la postulación de Gustavo Ross Santa María, Ministro de Hacienda de Arturo Alessandri. 

Un hecho trágico echó por tierra la candidatura de Ibáñez: La Masacre del Seguro Obrero,el 5 de Septiembre de 1938. El asesinato de los jóvenes nacionalsocialistas trajo consigo de inmediato una persecución contra Ibáñez y sus seguidores. Se cerraron por orden del gobierno todas las sedes y secretarías de la candidatura. Ibáñez tuvo que refugiarse en un cuartel militar aconsejado por sus seguidores más cercanos, pues su persona estaba en peligro y las intenciones de los criminales hacían suponer su disposición a quitarle la vida. 

Sin embargo, el proceso incubado, con motivo de estos luctuosos sucesos bajo la presión y vigilancia directa y permanente del gobierno de Alessandri, será siempre un baldón a la judicatura chilena. 

El general Ibáñez fue tratado como un delincuente común. Arrastrado a una celda de Investigaciones, permaneció ahí una semana durmiendo en una silla, hasta que después de grandes esfuerzos fue posible rodearlo de las comodidades mínimas para sobrellevar su larga prisión. El 6 de Octubre de 1938 renuncia a la presidencia de la Alianza Popular Libertadora y a su candidatura presidencial en una carta dirigida al vicepresidente Tobías Barros Ortiz. Desde la cárcel era imposible responder a los ataques del gobierno y realizar labores políticas, lo cual se tradujo en la consolidación de la candidatura presidencial del Frente Popular. 

El pueblo de Chile no le perdonó a Alessandri la Masacre del Seguro Obrero. La investigación del Congreso Nacional apuntaba a la autoría del Presidente y del Jefe de Carabineros, asunto que se resolvió aprobando una Ley de Amnistía que contó con el apoyo de izquierdas y derechas. 

El Frente Popular y el Gobierno ignoraron a la Alianza Popular Libertadora que le permitió un estrecho triunfo a Aguirre Cerda sustentado en principios de unidad nacional a la que también concurrió la Vanguardia Popular Socialista. 

Este hecho fue criticado por Tancredo Pinochet, que estuvo junto a Guillermo Subercasseaux y Francisco Antonio Encina. Es de justicia señalar, además, al historiador Alberto Cabero que escribió la obra titulada “Chile y los Chilenos”. En ella critica a los sectores liberales que impusieron el parlamentarismo después de la caída del gobierno de Balmaceda en la llamada revolución del 91. 

Ibáñez, retomó la presidencia de la Alianza y adoptó posiciones adversas al Frente Popular. El ibañismo perduró por muchos años y llevó a la presidencia de la república a Carlos Ibáñez del Campo, en 1952. 

Volvamos a los años 30 y 40. Después de una conspiración militar y civil, en que apareció como jefe el General Ariosto Herrera, y que es conocida como el Ariostazo, el gobierno clausuró la Alianza Popular Libertadora, incautó sus registros locales e implementos. 

Fue el comienzo de una nueva etapa. 

En 1938 tuvo significativa participación en la historia del nacionalismo el General Ariosto Herrera que se negó a desfilar con las tropas de la guarnición de Santiago sino se retiraba de la Moneda la bandera del partido comunista, que era la bandera de la Unión Soviética. 

Su accionar fue apoyado por sectores juveniles y profesionales que dieron origen al Movimiento Nacionalista de Chile, de Guillermo Izquierdo Araya y al Movimiento Nacional Sindicalista de Ramón Callis Arrigorriaga, cuya acción se expresó primeramente como Revista Bandera Negra.

 

Publicado el 01-01-2009

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