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Nacionalismo

Por Misael Galleguillos V.


El nacionalismo y la globalización, surgidas para el dominio de la economía y del estado, han despertado el espíritu nacionalista de los pueblos, para asegurar su identidad en la convivencia internacional.

La teoría nacionalista fundamenta su doctrina y su forma de ser en ciertos principios y valores que dan  contenido a sus ideas y propuestas.  En efecto, las distintas corrientes nacionalistas ponen el acento en las vivencias que experimentan al identificarse con ciertas realidades que hacen posible su proyección a la convivencia.

Estas vivencias se pueden analizar estableciendo determinados conceptos que la hacen cultura y tradición. Para ello debemos señalar, de acuerdo al desarrollo de la cultura, a lo mágico, lo metafísico, lo religioso, lo militar, lo racial, el territorio, el arte, la ciencia y lo histórico. 

En cuanto a lo mágico se constituye una visión de la realidad que transforma todos los hechos, como manifestación de la búsqueda de la verdad, sublimando de la realidad ciertos rasgos que señalan ámbitos de validez que llevan a realizar tareas en la vida que van generando identidades que dan armonía a los hechos y circunstancia y  que al final dan plena coherencia a sus propuestas y convocatorias para alcanzar los fines de su esencia como formas de vida. 

Lo metafísico, que predica la búsqueda de la  verdad en la vida y en la realidad, constituye principios absolutos y valores eternos.

Un escrito del Movimiento Nacional Sindicalista define a la patria como eterna metafísica.  “La Patria Eterna Metafísica”.  Aquí se señalan verdades totales y parciales para la construcción de una teoría nacionalista. 

Lo religioso,  entrega misiones y tareas para alcanzar la realización plena de la nación y las personas en la búsqueda de un destino de grandeza, en el cual, se hacen realidad la verdad, el bien y la belleza que hacen posible lograr la libertad, la dignidad y la justicia, para dar paso a la espiritualidad hecha luz que todo lo ilumina, hasta disipar las  tinieblas que oscurecen el entorno y las circunstancias en las que se desarrolla la convivencia y el estado. 

Lo religioso contiene misiones y tareas que en cierto modo coinciden con lo militar en cuanto a ser organismos que debe cumplir misiones intransferibles. 

El carácter de los cuerpos sociales origina formas nacionalistas que nacen del cumplimiento de funciones específicas hechas misión y tarea permanente, como son los cuerpos militares y las iglesias.

De allí nace el nacionalismo militar y el nacionalismo católico en que la tradición juega un rol fundamental.

No debemos olvidar que en la definición de principios y objetivos nacionales el régimen castrense  planteó un nacionalismo militar que asume el poder político desde el componente militar del poder nacional.  Nacionalismo militar que se dejó de lado por parte del gobierno militar para definir políticas que llevaran a la restauración de la democracia liberal de partidos con una economía especulativa y abierta a la globalización. 

El nacionalismo racial pone el acento en el pueblo, formado por hombres y mujeres de una determinada raza, que da sustentación a las experiencias de vida de las personas que conforman una patria.

Otros nacionalismos ponen el acento en las instituciones que surgen de la convivencia, como son las corporaciones que hacen posible la vida de la patria.  Unos dan funciones a los cuerpos sociales y otros se fundamentan en las comunidades de personas que conforman las corporaciones. 

Lo primero constituye el corporativismo y lo otro la doctrina de las comunidades como parte de la comunidad nacional.

Estos cuerpos sociales se proyectan al estado. Ello da origen al corporativismo que contiene la proyección de la sociedad organizada a la institucionalidad del estado para participar en la toma de decisiones que darán origen a la justicia, como función primordial del estado. De allí que se denomine Estado Nacional a la institucionalidad de la convivencia.

Esta proyección hace que la doctrina de los cuerpos sociales sea una visión de la realidad de la convivencia social de la nación. 

Una propuesta de sumo interés en lo filosófico y lo religioso es el concepto de San Agustín, que definió la patria como principio de nuestro ser y gobierno. Definición contenida en la propuesta religiosa del social cristianismo. 

El nacionalismo que surge de lo territorial tiene un contenido principal en las estructuras y formas de la naturaleza.  Este nacionalismo es realista en el sentido que reconoce el territorio como factor determinante para la visión de la patria como fundamento de la identidad nacional.

En esta consideración se resalta al territorio marítimo, como parte de la nación, que da contenido a quienes viven en el mar la experiencia de una vida hecha vocación para el pueblo y la Armada Nacional. 

Lo mismo ocurre, con el territorio aéreo que viven quienes surcan los cielos de la patria. 

El ejército se proyecta a la soberanía territorial de la patria. 

Lo territorial genera el dominio y la propiedad de los elementos materiales que forman parte del universo que poseemos,  para la vida y su realización histórica que va lentamente conformando un cuerpo de ideas y valores que constituyen el patrimonio y la cultura de un pueblo con tradiciones que fundamenten la creación cultural, a tanto, que el ejercito pasa a ser el depositario de las tradiciones. 

El Nacionalismo, que surge del arte tiene una fuerte presencia en los miembros de la comunidad nacional.  El canto de los poetas al ser de la nación va vinculado con fuerza al ser de las personas, para dar origen al nacionalismo que contiene lo bello como integrante de la realidad de la patria.  Lo mismo ocurre con todas las disciplinas del arte y la artesanía. 

La ciencia vista desde la perspectiva social, permite conocer nuestro origen y destino puesto que lo histórico nos señala el camino que ha recorrido la patria para perfeccionar la convivencia y el estado, a fin de dar existencia y consistencia a la esencia del ser de la patria, entendiendo que la verdad se conoce por el ejercicio pleno de los sentidos y la inteligencia.

Las ciencias básicas, con su método de investigación,  nos permite alcanzar conocimientos válidos para saber nuestros potenciales en recursos propios, en la generación de energía, producción de alimentos y de materias primas. 

Pensar a la nación es un gran aporte a la cultura de un pueblo que, desde el cuerpo de ideas principales que son originadas por los sentimientos y el raciocinio de las personas, entran al ámbito de lo histórico para servir a la nación y a su pueblo. 

Lo histórico es el espacio de tiempo en que queda el testimonio de vida de los pueblos en su afán de realización hecha cultura.  Aquí priman la tradición y lo generacional  para esclarecer los grados de avance para dar cumplimiento a los fines de la nación, a lo cual deben contribuir las personas, los cuerpos sociales y el estado. 

El nacionalismo que encuentra sus fundamentos en la cultura, como creación y tradición en la vida de un pueblo, es de gran importancia.  Esto se puede experimentar, como fenómeno histórico, en lo griego, lo romano,  lo germánico y lo hispánico.

El nacionalismo que surge de estos modos culturales tiene razón de vida en los pueblos dueños de su propio destino. 

Sólo con el fin de dar un respaldo a lo definido como nacionalismo podemos recurrir al testimonio de Aristóteles y Platón en lo griego;  a Gabriel D’Anuncio, Coleone, Garibaldi y Evola, en lo romano; Nietsche, Spengler, Hegel y Heidegger en lo germánico;  Miguel de Unamuno,  Ortega y Gasset y Ramiro Ledesma en lo hispánico. 

En Chile, por ejemplo, la hispanidad como cultura y el mestizaje como naturaleza de los hombres y mujeres que conforman la patria dan origen a posiciones nacionalistas donde destacan Nicolás Palacio, Roberto Rengifo, Osvaldo Lira y Jaime Eyzaguirre.  Este nacionalismo no se remonta a épocas antiguas donde existen testimonios de cultura que cubren diez mil años y más, hasta llegar a las etapas glaciales. 

Estas consideraciones pueden darse con contenidos de todos los componentes que dan origen al nacionalismo que se describe.  Así ocurre con el nacionalismo de la patria que comprende no sólo la territorialidad, sino que todos los otros aspectos de la nacionalidad. Es verdad que los nacionalismos más preclaros son aquellos que más se conocen por estas tierras: el Fascismo, el Nacional Socialismo y el Falangismo (Nacional Sindicalismo). Pero estas visiones se proyectan como fuerza cultural en lo histórico, para diseñar y construir la nacionalidad, que para nosotros es la chilenidad como patria, como estado y como destino. 

La visión de los diversos nacionalismos están descritos para que cada nacionalista encuentre en ellos su propia concepción, dando por referencia el elemento que da consistencia a la identidad colectiva que corresponde.  Esto  permitirá forjar una fuerza que contenga los diversos factores que lo definen para encontrar la unidad que la patria demanda. 

La identidad nacional hace posible alcanzar la vinculación necesaria y el espíritu de pertenencia e inclusión. Con ello tenemos paz y unidad para realizar nuestras aspiraciones más profundas encausadas en expectativas viables que garanticen nuestros afanes de participación social  plena, en una patria libre capaz de forjar un estado justo y un destino de grandeza.

 

Publicado el 01-12-2008

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