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Los Demiurgos que devoran la Patagonia

Por Hans Fiebig


El tiempo ha pasado, y al parecer para nuestro país, ha sido en vano desde la muerte heroica del Teniente Merino. El país no ha sabido recordarlo, no ha sabido comprender el valor que hay tras la inmolación que hubo tras su muerte, hace ya 43 años. Los gobiernos de manera sucesiva, desde los tiempos de Entrega de la Patagonia a fines del siglo XIX, fueron aplicando una cadena de malas decisiones que llevaron a que Chile perdiera Laguna del Desierto en 1994, y cuantos otros territorios más en el futuro.

Chile Comenzó mal, como un karma de vidas pasadas. Nuestros políticos a pocas generaciones de nuestra independencia comenzaron a acuñar el sello que los caracteriza hasta el día de hoy, la irresponsabilidad y tozudez en creerse dueños de la verdad. En 1833 Charles Darwin recorre la Patagonia, redactando nefastos estudios y conclusiones científicas, dando a conocer el estéril e inhóspito paraje. Con esta pésima carta de recomendación, nuestros políticos comenzaron ya previo a la gesta de la Guerra del Pacífico, a desprestigiar estos lugares. Ignacio Domeyko, rector de la Universidad de Chile ya en el año 1871, elogiaba a Diego Barros Arana en el desarrollo del material de estudio del Instituto Nacional, con las conclusiones geográficas de Darwin, ya casi 40 años después y ya probado lo contrario a sus estudios.

He así como acuñaron en el prestigioso Instituto, la corriente de pensamiento que llevó a dormir las consciencias y así facilitar la entrega de la Patagonia sin mucha resistencia. La Patagonia es entregada en 1881 por medio de un tratado final con Argentina, y al igual que en nuestros tiempos, el acuerdo fue mal realizado, quedando muchos puntos no resueltos en la delimitación de las altas cumbres y líneas divisoras de las aguas.

Llega posteriormente los tiempos del Laudo Británico, con el cual se pretendía con una potencia neutral y se serio prestigio internacional, resolver o asesorar a Chile y Argentina en sus fronteras. Se firma en 1896 el acuerdo, ambos países realizan sus descargos, y en 1902 el Forrein Office da a conocer el arbitraje. Hasta aquí ya tendríamos la frontera definida, ¿que pasó después?

Los primeros Colonos Chilenos comienzan a poblar la zona de Laguna del Desierto en 1917, realizándose posteriormente en 1933 el reconocimiento por parte del Ministerio de Tierras y Colonización el status de colonos y se les otorgan títulos de dominio. Extrañamente nuestros compatriotas con títulos en mano, fueron visitados por gendarmes Argentinos a principios de los años 40, para que se dirigiesen a regularizar a Río Gallegos su situación de habitantes Trasandinos.

Siguen pasando los años, y como se suele dar en nuestro país, el problema sigue sin evolucionar hacia una solución efectiva. En 1950 el prefecto de Punta Arenas, teniente coronel Luis Japard da Fonseca constata en terreno el permanente hostigamiento de los Gendarmes Argentinos hacia los colonos.

Nada cambia con el paso del tiempo, salvo el aumento de la hostilidad de los Gendarmes Argentinos, hasta que en 1965 ocurre la tragedia, un grupo de Carabineros que acudiendo a la denuncia hecha por los colonos, es emboscada por una tropa de Gendarmes, que envueltos en una gresca da muerte al Teniente Merino y hiere al Sargento Manríquez.

¿Pero como sucedió esto? Mientras la patrulla de Carabineros avanzaba hacia la zona, hacia su fatal destino, el mismo día estaban las autoridades de Chile y Argentina dándose la mano cerrando un acuerdo de salida a las diferencias limítrofes, que más que nada era recordar que la comisión creada en 1941 para tales efectos, estaba aún vigente, cubierta de polvo y telarañas, pero vigente.

Laguna del Desierto se perdió a partir de ese momento. Mientras había revuelo por los hechos de sangre y la prensa Argentina ya hablaba de invadir, Chile comenzaba a tomar nuevamente decisiones erróneas y desafortunadas.

Desde 1965, la política de Chile fue despoblar la zona, mientras que Argentina por el contrario, comenzó a tomar posesión de lo que nuestro país les iba entregando.

Pasan los años y tras el Gobierno Militar, Chile vuelve a la Democracia, y que mejor que los nuevos asumidos en el gobierno, de querer dar el ejemplo en materia de Política Internacional y comenzar a resolver los temas de frontera pendientes.

Es así como Patricio Aylwin firma acuerdo con su par Argentino, Carlos Menem, con el propósito de resolver lo que no fue resuelto por la comisión de 1941. Ambos países tijeretean rápidamente pedacitos de tierra para uno y otro lado, hasta que topan con Laguna del Desierto y, casi como Licitación del Transantiago, lo dejan en manos de arbitraje internacional ¿..y para que, si ya desde el Laudo estaban definidas las fronteras? Solo faltaba demarcar.

Dentro del equipo que defendía la tesis Chilena, se dio, al igual que en nuestros tiempos casi como selección de fútbol, un selecto grupo de todo menos especialistas en el tema además de un Canciller Silva Cimma que se arranca con los tarros, no informando oportunamente de los acuerdos firmados con Argentina, que ya llevaba la pelota a corta distancia para un tiro directo al arco, sin defensas ni arqueros, mientras un Patricio Aylwin alucinaba con pasar a la historia como un artífice de la paz, resolviendo problemas fronterizos sin derramar ni una gota de sangre, ni de sudor. Llega Octubre de 1994 y ante la sorpresa de Chile, pero no de Argentina, se pierde Laguna del Desierto.

Han pasado los años, y la Patagonia se fue enfrentando a nuevas amenazas. Llegan los grupos ecologistas, que aprovechando los bajos precios de los terrenos, y de una despreocupación por la zona y comienzan a comprarla, casi como hobby, el hobby por la acumulación de tierras, el capitalismo verde. Se logra por un lado crear consciencia de que que si no aprendes a preocuparte de la naturaleza según los criterios aplicados en otros países, otro vendrá desde afuera a quitártela para protegerla por ti, y lucrar con ella, y de paso, realizar matonaje para que no vuelvas a acercarte.

Nos encontramos en estos momentos con una lucha de titanes, Demiurgos es el nombre más apropiado. Mientras las transnacionales se preocupan en los Megawatts que pueden obtener con centrales para la generación de energía, inundando bastas zonas, talando otras cuantas, el otro bando se mueve tras los aportes de dineros de la ecología profunda para realizar megacampañas con los habitantes de la zona, aquellos descendientes de los pioneros que no dudaron un segundo en encender los bosques y quemarlos para poder hacer productivas las zonas.

Megacampañas contra Megarepresas. Entes trasnacionales movilizando piezas de ajedrez mientras otras entidades transnacionales mueven a las masas, todos en el mismo tablero. Esto ya lo hemos vivido muchas veces, la última vez fue en 1973 y las secuelas las sufrimos hasta ahora. ¡¡Hasta cuando no aprende esta país!! ¿Vamos a seguir siendo marionetas del Nuevo Orden Mundial, los conejillos de Indias del Capitalismo o vamos de una vez por todas tomar nuestras propias decisiones sin presiones extranjeras?

 

 

Publicado el 01-11-2008

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