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Las “alternativas” políticas en Chile

Por Eduardo Valenzuela González


A fines de octubre se llevará a cabo la renovación de autoridades municipales y con ello, el despilfarro de dinero, las promesas, y las escenas decadentes que los chilenos debemos presenciar. Candidatos en paños menores, regalando besos, ofreciendo frutas, sutiles formas del faltarle el respeto a los electores, quienes impávidos le han perdido todo respeto a estos “genuinos servidores públicos”.

Resulta un insulto que, a falta de propuestas estructurales y de fondo, los políticos prefieran farandulizar esta noble actividad restándole contenido, profundidad y trascendencia al gobierno municipal. Se defienden con vergonzosos argumentos, invocando medios publicitarios más eficaces para llegar a elector, cuando en la práctica lo que hacen es seguir desinformando a los ciudadanos, alejándolos de los temas relevantes y que le afectan directamente. Pareciera que los asuntos comunitarios se recubren de una nebulosa críptica, incomprensible para el resto, salvo para ellos, que se han apropiado por décadas de la gestión y control de los municipios.

Pero su discurso se renueva en cada elección y se autoproclaman como la verdadera alternativa de justicia y progreso. Sus expertos en marketing hacen denodados esfuerzos por el reposicionamiento político y de validación, a pesar que cada vez son menos los que les creen. Si bien, aparecen el la geografía política nuevos referentes, las caras e ideologías son las mismas y parece más un acomodo de quienes ejercen el poder, que una genuina búsqueda de alternativa a los partidos tradicionales.

Con 20 años de gobiernos democráticos no hay nada nuevo. La Concertación, con casi la mitad de los municipios, representa el más extravagante socialismo neoliberal que supedita su autonomía a los designios de los dueños de Occidente, el Banco Mundial y sus regentes. Sus alcaldes y concejales deben estar alineados y por más que cacareen en los debates para ganar votos, saben que su gobierno no puede hacer nada. Por ello, el silencio se recompensa con permanencia y nuevas oportunidades de elegirse. Hablan de políticas sociales, de educación pública y de fortalecer el tejido social, pero las directrices centrales de sus directivas y el gobierno reflejan que de esto hay muy poco. Sin embargo, la agresiva campaña publicitaria busca mantener la adhesión que consiguieron el 2004.

La Alianza por Chile, es la otra cara de esta moneda. Encabezan cerca del 40% de las municipalidades del país y la lógica de las órdenes de partido es la misma que en la Concertación. La millonaria campaña seguramente no les alcanzará para superar a sus socios del gobierno, aunque cada vez se mimetizan más con ellos, buscan diferenciarse con ataques y denuncias. Ambas coalisiones comparten el modelo especulativo financiero y la partidocracia como forma de expresar la soberanía popular.

El Partido Comunista y el Junto Podemos llevan años sin superar el 5% del electorado. Están condenados a la marginalidad, propia de una plataforma política y social sin porvenir.

Surge, como hijo putativo de la Concertación, Chile Primero. Encabezado por el senador Fernando Flores, ex Mapu y ahora ex PPD, se fue enojado de la multipartidaria gobiernista denunciando irregularidades y falta de transparencia. Seguramente ganarán algunos votos en donde se presenten, pero están condenados al fracaso electoral. No son alternativa real, toda vez que siguen la lógica de los partidos y el modelo de desarrollo actual.

Finalmente, el Partido Regionalista Independiente (PRI) robustecido por la llegada en masa de los ex demócratas cristianos, se presenta como “la alternativa”. Nadie que conozca la historia política reciente podría creerlo en serio. Hoy, este referente ha sido tomado por el senador Adolfo Zaldívar y sus “maquina” quienes alegando la corrupción, el Transantiago se autoproclaman los adalides de la trasparencia y la moralidad. Parece chiste, si hace un par de años atrás, usó siniestramente todo el peso de la presidencia de la DC para acallar toda denuncia en su contra. Pero el PRI no es sólo este sector, existen independientes de todo talante que se han acogido en este partido, quienes con buenas y malas intensiones creen estar en el lugar adecuado. Llama la atención que algunos sectores nacionalistas sean parte del PRI, los que más temprano que tarde serán absorbidos por la voraz práctica de los partidos del sistema de gobernar para el modelo actual y sí mismos. No se necesita ser vidente para saber esto. Ya lo verán.

En consecuencia, si entendemos como “alternativa” para estas elecciones municipales una visión del país y una forma de ejercer el poder social distinto a los partidos, no hay tal alternativa. No se expresan valores trascendentes en la agenda electoral, no está la participación de los cuerpos sociales, menos aún cuestionamiento al tipo de economía que nos han impuesto. Los Patriotas y sectores nacionalistas no deben caer en la tentación de sumarse a orgánicas que no representan su ideario y, por el contrario, con más fuerza que nunca, enarbolar las banderas de Chile y su pueblo; y que con voz propia debe hacer suya la voluntad de los chilenos.

La consigna es MI PARTIDO ES MI PATRIA.

 

Publicado el 01-10-2008

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