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La Juventud Conservadora y la Falange Nacional

Por Juan Bragassi Hurtado


En las postrimerías del primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, un grupo de estudiantes de la Universidad Católica, pertenecientes a la ANEC (Acción Nacional de Estudiantes Católicos), encabezados por Bernardo Leighton, formó un comité secreto, el cual, prontamente tomó contacto con otros dos conglomerados estudiantiles similares, formados al interior de la Universidad de Chile denominados: “Avance” y “Renovación”. 

Dichas colectividades desarrollaron, a partir de abril de 1931, una acción conjunta de agitación, a fin de contribuir a crear una efervescencia pública en contra del gobierno, lo cual derivó en una serie de enfrentamientos callejeros, que se extendieron por un período de tres meses.

Con la crisis ministerial, generada con la salida del Ministro de Hacienda Pedro Blanquier, se sucedió una serie de protestas públicas, justificadas en la crisis económica  y social que afectaba al país, las cuales fueron reprimidas violentamente, pereciendo en las refriegas varias personas, siendo las muertes más emblemáticas, la del joven estudiante de medicina Jaime Pinto Riesco y del profesor de Historia Alberto Zañartu Campino. 

Los graves acontecimientos, precipitaron la huelga de los profesionales y los estudiantes de estos tres comités, procedieron a encabezar la toma de la Casa Central de la Universidad de Chile.

Tras la caída del gobierno de Ibáñez, algunos miembros destacados del comité formado al interior de la Universidad Católica y del grupo Renovación de la Universidad de Chile, y que tiempo antes, habían comenzado a asistir a las reuniones de “Asamblea de Propaganda Conservadora”, acordaron ingresar al Partido Conservador, naciendo así la “Juventud Conservadora.” Es aquí, donde aparecen nombres emblemáticos, como: Bernardo Leighton, Eduardo Frei, Rafael Agustín Gumucio, Jorge Rogers, Manuel Antonio Garretón, Radomiro Tomic, Edmundo Pérez Zujovic, etc. 

La Juventud Conservadora, desde su llegada  intentó imprimirle, al Partido Conservador, un sello de avanzada en materia política, económica y social relacionada con la Encíclica Papal“Quadragesimo Anno”, mas sus ideas chocaron con las corrientes tradicionales (oligarcas agrarios) y con quienes habían evolucionado hacia el liberalismo individualista (capitalistas industriales). 

En 1933, gracias a una orden Episcopal, se incentivó el ingreso masivo de los jóvenes preferentemente de la ANEC al Partido Conservador, resistiéndose a dicha orden el grupo “El Surco” del Padre Guillermo Viviani, que pretendía la creación de otro partido político de corte cristiano y popular; y la “Liga Social” del padre Fernando Vives, que promovía una acción social al margen de los partidos políticos.

Si bien esta medida, contribuyó a fortalecer la juventud conservadora, también generó su división interna, la cual se expresó finalmente en 1935, en la creación de la “Acción Conservadora”, centro que promovía la defensa de las viejas ideas y la “Falange Conservadora”, corriente que postulaba su renovación, mediante las siguientes ideas fundamentales: 

1º         Desligar lo religioso espiritual de lo político activo, llegando a un partido político cristiano no confesional. 

2º         Mantener una conciencia anticapitalista. 

3º         Modificar las estructuras de la democracia. 

En esta época, se puede situar la influencia sobre este conglomerado, de las ideas de la Falange Española de las JONS, mas ello derivó posteriormente, hacia una pública posición anti franquista. 

La Falange Conservadora, fue presidida por Bernardo Leighton, quien impulsó una labor propagandista de las nuevas ideas, a través del desarrollo de giras a lo largo de país; concentraciones públicas en teatros; discursos radiales; y la publicación de un periódico llamado “Lircay”. La posición pública asumida por la falange, muchas veces chocó con la opinión de los directivos del partido y con las altas jerarquías eclesiásticas. Pese a ello, en 1937, los falangistas obtuvieron la inclusión de un delegado, en las elecciones del nuevo directorio del partido, la elección de algunos parlamentarios y la incorporación en uno de los tres cupos ofrecidos por Presidente Arturo Alessandri Palma al partido conservador, del falangista Bernardo Leighton, quien se desempeñó en la cartera de Trabajo. 

Ocurrida la incautación e incineración, a mediados de 1938, del número 285 de la revista satírica “Topaze”, se sucedió la renuncia de los tres ministros conservadores, concretándose solamente la dimisión del ministro falangista Bernardo Leighton. Con el apoyo público, que hizo el Partido Conservador, de la candidatura presidencial del Ministro alessandrista Gustavo Ross Santa María, se produjo nuevo roce con lo jóvenes de la falange, quienes lo percibían, como “la encarnación de la oligarquía insensible y la figura más representativa de la derecha económica” (Rafael A. Gumucio).

Rechazada la propuesta de la falange, de presentar a Jorge Matte Gormaz como candidato presidencial del conservadurismo, se produjo finalmente, la expulsión de los falangistas,  naciendo así al poco tiempo: el Partido “Falange Nacional”. 

Ese mismo año, una vez ocurrida la masacre de estudiantes y obreros en el Seguro Obrero, las  fuerzas ibañistas, volcaron su apoyo a la candidatura presidencial del Radical Pedro Aguirre Cerda, representante del “Frente Popular”, quien salió electo por un estrecho margen de sufragios, apoyado por socialistas, comunistas, nacistas e ibañistas independientes.

Casi veinte años después, la Falange Nacional sufrirá una nueva transformación, dando forma en 1957, al Partido Demócrata Cristiano.

 

Publicado el 01-07-2008

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