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El General que unió a Chile

Por Eduardo Valenzuela González


A las 15.30 horas del jueves 29 de mayo, los medios de comunicación comenzaron a informar sobre el accidente aéreo que afectó al Director General de Carabineros, su esposa Teresa Bianchini, el teniente coronel, Óscar Tapia y su señora Carolina Reyes Cruz, el teniente coronel Ricardo Orozco y el capitán Mauricio Fuenzalida, en el marco de una visita oficial a Panamá del general y su comitiva. A las 17 horas, se conoció la trágica noticia, fallecieron los seis chilenos al caer el helicóptero en el corazón de la Ciudad de Panamá. En ese momento se generó un cuadro inédito en nuestro país, la conmoción es nacional, y Bernales (sin olvidar al resto de los compatriotas muertos), se sitúa como el uniformado más querido por el pueblo. El cariño aumentó más, cuando la prensa investiga sobre su vida y aparecían aspectos desconocidos para la mayoría de los chilenos, que le dan una estatura moral y social poco reconocida en los hombres de armas.

¿Qué hizo distinto el general Bernales que se ganó el cariño de sus subalternos y la comunidad? Fundamentalmente tres cosas: compromiso afectivo y material con su tropa, inserción real de Carabineros con la población, y un liderazgo que propició la unidad de los chilenos. Por ello, recibió su última investidura por parte de Chile entero: El General del Pueblo.

Las palabras finales del departamento de comunicaciones de Carabineros al conocerse la noticia de la muerte del general y su comitiva fue “ha muerto un amigo y un líder”. Esto refleja por sí solo lo que Bernales significaba para su institución, pues su gran preocupación fue mejorar las condiciones materiales de vida de su personal y el contacto a diario con ellos. Es que no solamente fomentó la capacitación de los suboficiales, sino que además, que el cabo o sargento pudiese vivir con su familia en sus asignaciones en distintos lugares del país. Su esposa, Teresa Bianchini, siguiendo su ejemplo, creó una fundación para atender a los niños minusválidos de carabineros, ya que ambos tenían conciencia que con 200 mil pesos era imposible abordar los gastos asociados a la rehabilitación. Las declaraciones de anónimos policías que sentían el apoyo de su general quedó patente a la hora de recordarlo. Todos reconocieron su calidez y gestos de cariño hacia la tropa, donde y con quien fuera. Sin duda que su origen humilde, pues nació y se crió en los barrios de Santiago Centro, fueron vitales para sentirse parte de sus subalternos, y éstos lo sintieron así. No le tembló la voz para amenazar a los delincuentes y no se le cayeron las estrellas, como dijo en una ocasión, cuando muy emocionado en un acto público se le vio llorar.

Otro aspecto distintivo del general fue impulsar una real inserción con la comunidad. No sólo se destacó por conseguir del gobierno la creación de nuevos retenes, sino que exhortó a sus carabineros a potenciar una buena comunicación con la gente, atenderlos y actuar como los servidores públicos que son. Y predicó con el ejemplo, en la prensa era frecuente verlo con los vecinos, en francas pero cordiales conversaciones, buscando la unidad de acción y propósitos con el pueblo. Así como protestó en contra de la permisividad de los jueces y las leyes para atacar la delincuencia, no dudó a la hora de exigir sumarios y sancionar los excesos en sus filas. Fue consecuente y la gente lo percibió.

Pero su mayor contribución, fue el ejercicio de un liderazgo positivo y de unidad nacional. Como ninguno, y producto de su sincero afecto hacia los suyos y a la comunidad, demostró que los uniformados deben estar al lado de su pueblo. Esta actitud participativa y de colaboración dejó atrás las fracturas entre la ciudadanía y Carabineros producto de ser las caras visibles de la represión en los años de la dictadura militar. En el imaginario colectivo no sólo se superaron las asperezas, sino que revivió el cariño por esta institución la que día a día está al lado de los chilenos, en situaciones de adversidad de dolor. Por eso, los chilenos catalogan a Carabineros como la institución más confiable, como la ratifican las encuestas y sondeos de opinión pública.

José Alejandro Bernales Ramírez, fue un patriota ejemplar. Entendió, como nadie, la necesidad de poner a Carabineros al servicio de Chile y su pueblo. Lejos de caer en la comodidad que otorga el poder, optó por estar en terreno, junto a sus carabineros y la comunidad. Fue un hombre de hechos, más que de palabras y se puso en el lugar de su tropa, alejado de la tradicional y odiosa discriminación de la que tanto hacen gala los oficiales de nuestras fuerzas armadas. Por eso el país entero lloró su partida, sobre todo los más humildes, quienes se volcaron en las calles para darle el último adiós a uno de los suyos. De cordillera a mar, de la aridez de nuestro norte, al exuberante y húmedo sur, los vientos de la patria entonaron su canción, al General del Pueblo.

 

Publicado el 01-06-2008

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