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1936: Los Luctuosos sucesos de Rancagua

Por Juan Bragassi Hurtado


El 15 de Noviembre de 1936, al regreso de una concentración en Chillán, se produjo un violento incidente en la estación ferroviaria de Rancagua entre un grupo de Nacistas y miembros del Frente Popular, el cual dejó tres heridos a bala.

Este acontecimiento dio origen, en ambas Cámaras del Congreso Nacional, a la protesta de todos los partidos, aprobándose dos días después, el proyecto de "Ley  de Seguridad Interior del Estado" presentado por el Ejecutivo, el que se aplicó rápidamente a fin de sancionar a los presuntos culpables.

Dicha misión de resguardo se  dio en nombre de "la defensa de la integridad política y social", la cual se encontraba bastante deprimida debido a la existencia de numerosos grupos políticos - incluso de gobierno - que protagonizaron hechos de violencia o que actuaban al borde de la legalidad.

El ex miembro del Nacismo, Enrique Zorrilla, recordaba sobre lo acontecido en la estación de Rancagua lo siguiente: "Al regresar de una concentración en Chillán, los nacistas son advertidos por los maquinistas simpatizantes, que el tren en que viajaban iba a ser atacado en la estación de Rancagua. En estas circunstancias, el camarada Wiegold, a cargo del grupo, da la orden terminante de no hacer  provocaciones y de bajar las persianas de las ventanillas. Al llegar el tren a Rancagua, se realiza una manifestación del Frente Popular en respaldo del Diputado Radical Santandreu.

De inmediato, surgen los consabidos "Viva el Frente Popular, abajo los nacistas", a los que estos responden "Viva el nacismo y abajo el Frente Popular". Cuando parte el tren, una lluvia de piedras despide a los viajeros. Como arrecia, Wiegold da la orden  de agacharse. A buena hora, por cuanto sigue una balacera a la que responden algunos nacistas disparando al aire con sus armas. Jorge González tiene prohibido el uso de armas y Wiegold se ve obligado a recogerlas. En el andén, han quedado levemente heridas unas vendedoras de dulces. En Santiago, espera a los nacistas una fuerza de carabineros montados. Se les ordena retornar a las tres y media  a Rancagua. Cuando llegan a Rancagua, los llevan escoltados hacia el juzgado. "¿Dónde está el desgraciado? ¿Dónde está Jorge González?". Jorge González, que encabeza el grupo contesta "¡Yo soy, aquí estoy!".

Los noventa y cinco nacistas quedaron encarcelados veinte días en Rancagua".

La reacción del gobierno de don Arturo Alessandri fue inmediata y contundente. La violencia se descargó contra los elementos del Movimiento Nacional Socialista, prohibiendo la circulación de su diario "Trabajo", acto que provocó la airada protesta del Senador  Rafael Luis Gumucio en las columnas del "Diario Ilustrado". Sin embargo, sus palabras no encontraron una resonancia pública, ya que se daba por sentado la culpabilidad de los miembros del MNS.

La acusación hacia el nacismo, fue presentada en los Tribunales, el día 23 de Abril de 1937, donde se afirmó que: " (…) alrededor de 60 individuos pertenecientes al organismo político denominado "Movimiento Nacional Socialista" (Nacismo), se distribuyeron en distintos carros y empezaron a cometer toda clase atropellos con los pasajeros, incitándolos a simpatizar  con la causa nacista y a los que se demostraban reacios les hacían objeto de provocaciones e  insultos y los amenazaban además con armas de fuego. Igual temperamento adoptaban en las distintas estaciones, en  las que hicieron algunos disparos. Lanzaron ofensas contra el actual gobierno, mientras pronosticaban la pronta victoria del Nacismo, previo derribamiento del régimen existente. Al ser detenidos se les encontró una bandera grande con el emblema del nacismo; algunos llevaban la blusa gris, correspondiente al uniforme, bajo los  vestones. A Enrique Espinoza se le encontraron cuatro balas martilladas y un revólver; a Carlos Schaub un revólver cargado con 7 balas, dos disparadas momentos antes."

Pronunciado el fallo de la Corte Suprema, se  estableció la falsedad de las acusaciones y la adulteración de los hechos, cobrando mayor fuerza la denuncia pública, que detrás de  este crimen  estaba la acción de  agentes de Investigaciones, incitados por altas jerarquías del gobierno.

Las sospechas de la intervención de agentes del Ejecutivo en el episodio de Rancagua, respondió a la rapidez con que  el ejecutivo hizo requerimiento en la Cámara, al día siguiente del acuerdo que dio aprobación a la Ley de Seguridad Interior del Estado, en la adopción medidas, con objeto de ilegalizar las actividades políticas del MNS, en un larguísimo documento que debió haber estado preparado con muchísima anticipación.

Con el título "Descubierta la farsa de Rancagua", el diario nacista "Trabajo", en edición de 17 de Marzo de 1937, escribió: "Ha sido dado a conocer el fallo del  Ministro Señor Manuel Isidro Rivas en el proceso instaurado a raíz de los sucesos del 15 de Noviembre último en la Estación de Rancagua.

La sentencia  dictada descorre definitivamente el velo con que la prensa de todos los matices, adversa al nacismo, quiso envolver la indigna farsa que se tramara por los agentes del régimen en contra de los nacistas que venían de vuelta de una concentración en Chillán.

De los 97 nacistas arrestados en aquella oportunidad, sometidos a proceso y encarcelados en la cárcel de Rancagua durante veinte días, se sobreseyó definitivamente respecto de 91 de ellos. Se ha condenado a cinco a una multa de "sesenta pesos por cargar armas prohibidas sin permiso", y a uno de ellos se le condena a cuarenta días de prisión por presunciones de ser autor de la lesión leve que recibiera una de las víctimas de los sucesos de Rancagua.

Toda la inmensa calumnia que tejiera la prensa en contra de aquel grupo de nacistas, encabezados por el Jefe, ha venido a quedar en descubierto con esa sentencia, que en sus considerandos  establece, sin la menor sombra de dudas, el hecho categórico, afirmado por nuestro diario en forma clara y terminante, que los disparos que  hirieron de gravedad a numerosas personas en la  en la estación, fueron hechos desde los andenes de uno y otro costado, por personas apostadas allí expresamente".

A pesar de las presiones públicas que siguieron  para dar con los responsables reales del ilícito y viendo las  graves consecuencias políticas que le acarrearían al gobierno del Presidente Arturo Alessandri Palma, los sectores políticos representados en el parlamento, acordaron la implementación de una ley de amnistía, la cual impidió el curso de la investigación.

 

Publicado el 01-06-2008

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