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El Poder Político

Por Misael Galleguillos V.


El Estado es la organización política de la nación y la política es el instrumento de fuerza que tienen los pueblos para construir su destino.

El poder político es parte del poder nacional que contiene además, como se ha dicho, el poder económico, el poder militar y el poder psicosocial que lo conforman esencialmente la cultura y los medios de comunicación.

Para analizar el poder político se deben considerar dos aspectos: la institucionalidad del estado y los componentes del gobierno y la sociedad en su conjunto para alcanzar la realización de su destino personal y social.

En relación a los aspectos institucionales y sociales debemos expresar que su interacción genera tensiones, sobre las cuales se debe alcanzar un adecuado equilibrio para mantener la paz social y el orden público, que se traduce en lograr la propia mantención del sistema de autoridad.

Entre los factores institucionales debemos considerar los siguientes: Factores de incongruencia en el sistema de autoridad, factores de coherencia en la elite gobernante y factores de lealtad cívica y militar hacia el sistema de autoridad.

En la incongruencia del sistema de autoridad influyen en forma directa el extremismo en la elite gobernante, el resto del mundo sobre el esquema de autoridad y sus acciones y la incongruencia del aparato del esquema.

En forma inversa influye la pluralidad del esquema de autoridad.

En la coherencia de la elite gobernante influye directamente el grado de amenazas y peligros comunes a los grupos de la elite; la interacción de los intereses de los grupos de la elite. En forma inversa influye la cantidad de grupos de la elite.

En la lealtad hacia el sistema de autoridad se suman la lealtad cívica y la lealtad militar.

La lealtad de las Fuerzas Armadas depende fundamentalmente de las posibilidades que otorgue el sistema para el cumplimiento de las funciones que son propias del poder militar y que dicen relación con los sistemas de armas que se requiere para el resguardo de la soberanía y la integridad territorial.

La lealtad ciudadana depende directamente de los logros en la infraestructura social: colegios, consultorios, hospitales, viviendas, obras civiles y previsión; y de la razón de cambios de la renta per cápita, que hoy es de 6000 dólares, y su justa distribución, evitando la concentración de la riqueza.

En el ámbito social se deben considerar las aspiraciones y expectativas del pueblo y los logros alcanzados por la acción personal y colectiva enmarcada en las decisiones de las políticas públicas. Las aspiraciones y expectativas generan tensiones mayores o menores según su intensidad y los logros juegan un rol inverso en las tensiones de la forma de convivencia.

Las aspiraciones dependen directamente de los niveles de educación, la influencia de los medios de educación y la diferencia que existe entre los logros aspirados y los logros alcanzados.

Las expectativas dependen directamente de la razón de cambios de los logros en diversos campos, de los logros en la infraestructura social publicitada por la autoridad.

Los logros por su parte dependen directamente del indicador de progreso material y espiritual y de los logros asociados a los estatus en que se desenvuelve la persona y su grupo social. Depende inversamente del % de la población rural sobre el total de la población y de la tasa de desempleo.

Los gobiernos de la Concertación han sabido resolver estos problemas con indultos a los grupos extremistas, con la apertura internacional y buscando la congruencia del aparato del esquema. Al mismo tiempo ha tratado de buscar la convergencia de los partidos que conforman la coalición, con los sacrificios que ello ha demandado.

Además, ha buscado la lealtad ciudadana, principalmente con los argumentos emocionales de la violación de los derechos humanos donde ellos dan a conocer la posición de los vencidos como víctimas de la represión; han comprado armamento con el fin de separar a las actuales generaciones militares de las anteriores que ejercieron el poder político, a quienes aspiran aislar de la civilidad y de los cuerpos militares permanentes. Así es fácil perseguirlos y lograr venganza por haberlos despojado del poder y de las posibilidades de imponer su revolución socialista.

Además han permitido la liberación del poder económico para evitar desequilibrios estableciendo una dualidad liberal socialista donde el poder económico actúa libremente y el poder político del gobierno no se entromete en los intereses que conforman el neoliberalismo económico.

El poder político lo forman el Estado y las fuerzas políticas.

Las fuerzas políticas son las personas o grupos que tienen capacidad de influencia en las decisiones del sistema de autoridad.

Las fuerzas políticas deben estar dotadas de una doctrina, una moral, una proposición concreta de convivencia y una organización institucionalizada capaz de realizar sus planteamientos y propuestas.

Las fuerzas políticas se manifiestan por actos políticos que deben ser factibles, lo cual implica que deben ser evaluados antes, durante y después de realizados.

El poder político esta formado por fuerzas políticas que cubren el 100% del poder, de modo que si se quiere actuar en el equilibrio de las fuerzas políticas se debe desplazar a otras fuerzas, es decir, se tienen que crear espacios políticos que deben ser llenados para avanzar hacia la conquista del gobierno y sustituir las instituciones que rigen el actual sistema, por otros que corresponda a los planteamientos y propuestas del nacionalismo.

Esto implica tener una clara doctrina y una forma de ser, es decir una forma de vida que garantice la legítima representación de las aspiraciones más profundas de libertad, dignidad, justicia, participación y grandeza que contienen nuestros conceptos y proposiciones.

En este sentido el nacionalismo chileno tuvo un revés importante con la Masacre del Seguro Obrero en 1938 y con el desenlace de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

Sin embargo se logró restablecer el presidencialismo con el gobierno del General Ibañez el año 1927 y la clase media avanzó hacia el poder en los años cuarenta, pero volvió a plantear una forma de parlamentarismo a través de los partidos políticos. A pesar de esto nuevamente se impuso el presidencialismo en los años 50 y 60 reconociendo la crisis institucional que se generó por no dar cabida a la representación de la soberanía social en las decisiones de la autoridad, pues el partidismo gradualmente sustituyo al parlamentarismo para disociar lo político de la convivencia social.

El régimen de partidos y la economía mixta con participación del Estado en la creación de grandes empresas hizo crisis con los gobiernos globalizadores de la Democracia Cristiana, la Unidad Popular y el Gobierno Militar que quisieron imponer esquemas políticos y económicos desde el gobierno generando situaciones de crisis que trajeron anarquía, caos, miseria, violencia, ruptura de la paz social y del orden público para terminar en el régimen institucional de las Fuerzas Armadas que partió del tradicionalismo chileno en su Declaración de Principios y terminó con la introducción del neoliberalismo constructivista en la economía que hoy maneja la política y el dinero, introducción que contó con la plena aprobación del Presidente Pinochet, según expresa Gonzalo Vial refiriéndose al tema de la tortura en el diario La Segunda del 1 de diciembre del 2004. El mismo Gonzalo Vial, que fue Ministro de Educación de Pinochet, afirma que la Declaración de Principios del Gobierno Militar no contó con la aprobación plena del Presidente de la Junta, que no hizo suyo el planteamiento nacionalista y de participación social que contenía el documento fundacional.

Para el nacionalismo, en general, el gobierno del Presidente Pinochet fue una ocasión histórica desperdiciada para la construcción de un Nuevo Estado.

Por otra parte, el Presidente Pinochet consultó a sus asesores acerca de la denominación doctrinal que encerraban las ideas políticas y la forma económica que impulsaba, para diferenciarlas de la democracia liberal, la democracia cristiana y la democracia popular que entonces primaban en el debate político.

Los asesores le propusieron en 1983 que la llamara Democracia Nacionalista, pero el proyecto no prospero por la influencia de sectores de gobierno que tenían sus propios fines políticos como quedó de manifiesto en el plebiscito presidencial de 1988 y la posterior aparición de la UDI y Renovación Nacional, que dejaron de lado a sectores conservadores liberales, radicales de derecha y nacionalistas que apoyaron al gobierno y que valoraron su obra fundamental de evitar una guerra civil y la eventual instauración de un régimen marxista al estilo cubano por parte de la Unidad Popular y el gobierno del Presidente Allende.

Por ello se requiere una apreciación nacionalista sobre el gobierno militar en el que depositó muchas esperanzas, pero que terminó restaurando la democracia de partidos fortaleciendo la forma económica neoliberal que no tiene los elementos éticos para lograr la integración de todas las personas y grupos a la convivencia nacional. Estos sectores se sienten excluidos de las actividades económicas, sociales y culturales y han adoptado una posición de marginación política, por la ausencia absoluta de los organismos sociales y de las personas en la toma de decisiones, pues sólo tienen acceso parcial en la designación de autoridades y representantes porque el sistema de partidos determina quienes serán electos. Además existe una cesantía estructural superior al 8% lo que indica que alrededor de dos millones de personas están marginadas de la economía, sin contar a los sectores marginales que viven una exclusión absoluta de la convivencia social.

El nacionalismo tiene espacios que ocupar para empezar la construcción del Chile noble capaz de imponer junto al pueblo, la libertad, la dignidad y la justicia para todos los chilenos con su plena participación en las decisiones del Estado en su misión de lograr la representación legítima de la soberanía, contribuir al cumplimiento de los fines de la nación y ponerse al servicio permanente de los superiores intereses de la patria.

 

Publicado el 01-01-2008

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