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Los Partidos Políticos y el Mito del Pluralismo en sus filas

Por Eduardo Valenzuela González


Se les escucha vociferar a los cuatro vientos sobre la democracia. Juran ante lo más sagrado que respetan al pueblo y que se deben a ellos. Invocan por los medios de comunicación su genuina filiación a la soberanía popular. Se dicen demócratas de tomo y lomo. Es parte de su mañoso discurso, lleno de hipocresía y descaro. Nuestros inefables políticos tienen la manía de hablar de democracia y usarlo como bandera de lucha, pues engordan sus cuerpos y cuentas bancarias a costa de ésta. Y cuando se les crítica cierran filas, como secta monolítica, y condicionan todo a la dualidad democracia – dictadura, usando todos el argumento que es mil veces mejor una mala democracia que una buena dictadura. Especialistas en manipulación, expertos en extorsión emocional.

Pero, ¿qué ocurre cuando alguno de ellos comienza a disentir y luego impugnar públicamente a las estructuras de poder de los partidos?. Pues bien, se vienen las penas del infierno, el escarnio público y los escupitajos mediáticos. Al diablo con la democracia y la libertad de conciencia cuando se trata de mantener el orden de las poliarquías. Las directivas mandan y el resto obedece. Democracia de la boca para afuera, como versa el viejo adagio popular.

El mejor ejemplo es lo que sucede con el senador de la Democracia Cristiana por la región de Aysén, Adolfo Zaldívar y las sanciones que está ad portas de recibir. El ya tristemente célebre Transantiago fue el detonante, pues la negativa de este senador y su séquito, a quienes se les denomina “colorines”, a aprobar otros 92 millones de dólares, un acuerdo adoptado por las cúpulas de la Concertación (este nuevo bloque DC surge a fines de los 80, cuando este senador fue el mayor impulsor en que la DC se inscribiera en los registros electorales. Hasta ese momento estaban los “Chascones”, de inspiración izquierdista y Los “Guatones”, cercanos a la derecha; los que hoy estarían representados por los “Alvearistas” de centro izquierda y los “Colorines” cercanos ideológicamente a los liberales) y suscribir una carta junto al ex senador PPD, Fernando Flores y a la bancada de la Alianza por Chile en rechazo a esto, le costaron las ácidas impugnaciones desde su propio partido. La avalancha de críticas a su decisión ha sido inmisericorde: el ex presidente Patricio Aylwin sentenció que en la DC no hay cabida para los indisciplinados; el politólogo Genaro Arriagada acuso a Zaldívar de no respetar los acuerdos de la directiva de su partido y de la Concertación; el ex colorín Jaime Ravinet, lo calificó de ambicioso; el senador Jorge Pizarro dijo que el senador disidente se sentía el “salvador de la patria”. Finalmente, como guinda de la torta de descalificaciones, la actual timonel de la DC, la senadora soledad Alvear sentenció a Zaldívar al escarnio público al decir que "cuando se está con la derecha es algo intolerable para nosotros", siendo esta acusación la causa de la solicitud de expulsión. El resto de los partidos de la Concertación se sumaron a las críticas y sus jerarcas llenaron de anatemas al bapuleado senador. Existen dos solicitudes de expulsión para Zaldívar por parte del Consejo Nacional de la DC, compuesto mayoritariamente por los “Alvearistas”. Lamentablemente para ellos, debe ser el Tribunal Supremo de este partido quien debe ratificar esto, de cuyos 15 miembros, a lo menos 10 están del lado de Alvear, comenzando por el presidente de ésta, el ex ministro de Defensa, Carlos Figueroa. Es cosa de tiempo, Zaldívar se va, sí o sí.

Al frente, tomando palco y con calculadora en mano, la Alianza por Chile, manifestó su solidaridad a Zaldívar y uno de ellos señaló que “feliz lo recibirían en sus filas”. Estos son los mismos que cuando se ven amagados por algún militante sacan la guadaña para amedrentar y, si es necesario, cortar cabezas. Basta recordar la polémica del actual alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza, con la directiva de la UDI y como los pechoños de este partido reaccionaron. Hoy, De la Maza, ha decidido repostularse nuevamente y piensa retirarse de este partido. Por el lado de Renovación Nacional, la cosa no anda mejor, ya que la renuncia del senador Carlos Cantero remeció a esta colectividad. Su directiva, con palabras de buenos oficios, sólo se remitió a lamentar su lejanía, sin hacer mención a las razones de la renuncia, asociadas al manejo autoritario de la mesa nacional de RN.

Cual más, cuál menos, todos invocan la disciplina como paradigma de conducta militante. A pesar la constitución prohíbe expresamente las órdenes de partido y el respeto a la libertad de conciencia de los de la congresistas, en la práctica, resulta una herejía hacerlo. Y los partidos en vez de cumplir con esto, están ansiosos de legislar para eliminar este prohibición y con ello, validar constitucionalmente sus aspiraciones de controlar a sus legisladores. Resulta vergonzoso escucharlos decir que el problema es que la ley es la equivocada y no ellos; es que su avidez por tener todo el poder (el que ya tienen) y legitimar sus siniestras articulaciones políticas para consolidarse como ejes esenciales en el congreso.

Lo que ocurre hoy en la DC, sucedió con Fernando Flores, del PPD hace unos meses atrás, y con algunos militantes decentes de partidos que no aceptan condicionar su libertad a los operadores políticos. Sin embargo, la percepción pública sobre este impasse en los democristianos es que, según un sondeo realizado por este hecho, la mayoría, un 53% rechaza la segura expulsión del senador disidente. Incluso, un 54% de los encuestados dice que la actitud de Zaldivar no significa ser desleal con su partido; y el mismo porcentaje señala que el senador ha sido leal con los santiaguinos y usuarios del Transantiago. Lo peor para los magnates de la DC, es que un 54% de los entrevistados sentencias que este partido no tiene futuro.

No se trata de dar espaldarazos a este senador, quien tiene un oscuro prontuario, como hábil y siniestro operador político, quien no trepidó, mientras fue presidente de la Democracia Cristiana en “pasar aplanadora” e imponer a los suyos en cargos públicos. Basta con recordar el bochornoso caso de Chiledeportes y como uno de sus delfines, el ex director metropolitano de Chiledeportes Juan Michel y el primo de éste, Mario Salazar, están detenidos acusados de fraude al fisco y estafa. Los “Alvearistas” lo acusan de sus excesos mientras encabezó la DC y que no tiene autoridad moral para criticar las sanciones que recibirá.

Por eso, cuando los políticos hablan de sus democracias internas, lo que en rigor tampoco es efectivo, ya no da rabia, sino risa; pues quienes conocen las internas de las colectividades saben de que la corrupción, compra de votos, prebendas, son el pan de cada día. Para elegir a los candidatos es lo mismo y luego, corre mucho dinero y tráfico de influencias para que luego la gente elija, como hoy se dice “al menos malo”. Después, rasgan vestiduras, haciéndonos creer que la única y exclusiva forma de organizar política e institucionalmente al país es por medio de ellos. Falsa y burda mentira. Para sostener esto, infiltran las organizaciones sociales, gremios y agrupaciones de representación social para socavar “desde adentro” la autentica voz de los ciudadanos y cuando descubren algún liderazgo independiente de inmediato buscan, con ofrecimientos de todo tipo, ingresarlo a sus filas.

Quienes estamos por un modelo social, cultural y económico alternativo, de identidad nacional, patriótico y fuertemente arraigado en nuestras tradiciones, estamos convencidos que la función política debe ser complementada con las cuerpos sociales, los que ajenos a la dinámica de los partidos, puedan reflejar con sinceridad el sentir y las necesidades de los chilenos. Lo anterior, debe contener un enorme contenido valórico, de espiritualidad superior e incorruptible moral que impida aceptar las injusticias sociales, el aprovechamiento hacia nuestros compatriotas más necesitados. La sociedad a la que aspiramos nada tiene que ver con los gobernantes que dividen al país en bloques irreconciliables y que profitan de la segmentación social. El Chile del futuro aparecerá desde la cordillera, con sus ocho puntas platinadas, iluminando el corazón y la conciencia de un pueblo que merece días mejores. No será hoy, pero sin duda, el porvenir y la providencia harán justicia.

 

Publicado el 03-12-2007

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