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El Amor de la Patria

Por Misael Galleguillos V.


El profesor Ivan Jaksic de la Universidad de Chile y la Universidad de Stanford publicó una crónica en el Mercurio del 9 de Septiembre pasado sobre Juan Egaña, profesor de la Universidad de San Felipe, hoy Universidad de Chile, a cerca de un discurso que debió presentar en la Universidad sobre el Amor de la Patria en el año 1807, año ya referido por Fe Resuelta por ser la fecha de publicación de Fenomenología del Espíritu de W.F. Hegel y la Expansión Francesa con Napoleón. En Chile nació Vicente Pérez Rosales, hombre de cierta importancia en nuestra historia por sus obras en bien de la patria. Además se debe recordar la segunda invasión inglesa al Río de la Plata, que tuvo fuerte influencia en la estructura imperial de España en América.

Incluso Chile se preparó militarmente para la defensa del reino con un contingente de milicianos mal armados que, sin embargo, fue la base del Ejército de Chile y de un fortalecimiento del espíritu patriótico.

Fue el 9 de Octubre que se dio a conocer el discurso de Juan Egaña, leído por su hijo Mariano de sólo 14 años, pues don Juan se encontraba con licencia médica.

En el discurso Egaña relaciona los hechos que ocurren en Europa con el Imperio Napoleónico y su fuerte influencia en el Imperio de España, a la vez que critica a Inglaterra como una nación ambiciosa. En sus palabras afirma que ha tratado de turbar el sosiego de nuestros vecinos y aún amenazar a nuestras patrias.

Por este motivo Egaña hace un llamado al amor de la patria, como también del gobierno que es la fuerza más inexpugnable para triunfar de todas las agresiones enemigas.

Es la época en que se debe fortalecer el gobierno de Chile bajo el amparo del Imperio de España para detener ambas amenazas porque España está en condiciones de proteger a Chile de los peligros, proporcionar tranquilidad y una vida pacífica que aumenta su población, su industria y los recursos de su felicidad, sin dejar de manifiesto los males internos donde existen sectores individualistas e indolentes para con la patria y el gobierno y por cierto el orgullo de quienes quieren o mandar todo o no obedecer a nadie, ya que todos estos aspectos solo generan lo que Egaña llama un Reino sin Patria y una gran población sin ciudadanos.

Además contiene elementos republicanos, la República Independiente, cuyos gérmenes de independencia florecen en la Patria Vieja que entra en pugna con el restablecimiento de la Monarquía después de la Junta de Gobierno de 1810, razón por la cual Egaña durante el período de la Reconquista es perseguido y desterrado a Juan Fernández.

Ya en su discurso de Octubre de 1807 el autor bosqueja una forma de ser y deber ser del pueblo chileno del cual afirma que el juicio tiene más influencia que la imaginación, lo cual lo hace menos expuesto a los caprichos de las novedades y más amante de sus leyes y sus superiores.

Aspectos ambos que han sido señalados desde 1947 por el Nacional Sindicalismo con Osvaldo Lira y Ramón Callís y que son los mismos que afirmaron en su época del siglo XIX Andrés Bello y Diego Portales: El apego a las instituciones (Bello) y el peso de la noche (Portales).

Egaña afirma que Chile es un conjunto de ciudadanos sensatos y menciona los rasgos de su deber ser: La virtud y el mérito como fuentes de legitimidad, autoridad y convivencia ciudadana.

Todo hombre de bien debe estar contento por desempeñar el ministerio que puso la patria a su cargo. No hace crecer su autoridad, sino por el nivel de su mérito. La ambición del ciudadano no es obtener recompensa por sus servicios, sino anhelar y buscar el reconocimiento público.

Valora además la opinión, pero estas deben estar contenidas en los límites de la jerarquía y de las luces.

Estos juicios y proposiciones serán aplicados por los creadores del Estado en Forma de Portales contenido en la Constitución de 1833. Un gobierno con autoridad y una moral pública intachable para servir al gobierno del estado que predica el nacionalismo en sus actos y publicaciones, sobretodo cuando se produjo en 1962 la candidatura presidencial de Jorge Prat: Chile Necesita un Nuevo Portales.

Su hijo Mariano Egaña (1793 – 1846) será un personaje articulador de la República.

Juan Egaña que nació en 1768 en Lima y se trasladó a Chile en 1789 afirmó en su discurso que el amor de la patria contiene dos elementos fundamentales: Un vivo interés por la felicidad pública y una deferencia a las opiniones del gobierno. Afirmación de sentido colonial, pero que se aplica también a la República, puesto que la República es ahora fuente de autoridad legítima.

Alerta Austral acoge estos antecedentes de nuestra historia, pues cree en la patria como principio de nuestro ser y gobierno, proponiendo una teoría del estado con su forma política participativa y su forma económica solidaria y justa.

El Nacionalismo sólo se fortalecerá con una formación cultural amplia, que contenga ideas políticas, y una institucionalidad eficaz para realizarlas, ya que las ideas y conceptos han sido forjados en los casi cien años de su existencia como escuela de pensamiento, a través de la literatura que comprende revistas y libros de claro sentido patriótico y cultural Iberoamericano, con propuestas sobre el Estado, los Cuerpos Sociales, la Nación y la realización histórica de las personas y de la patria poniendo el acento en la ética valórica, en la participación social plena y en la grandeza, además de las obras realizadas por sus personeros cuando participaron en el gobierno.

Por lo demás el discurso de Juan Egaña tiene plena vigencia en estos años de gobierno de la Concertación y el Neoliberalismo.

 

Publicado el 01-10-2007

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