Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

 

 

El Partido Unión Nacionalista de Chile (1943-1945)

Por Juan Bragassi Hurtado


Nacido de la fusión a principios de 1943 del Partido Vanguardia Popular Socialista (ex-nacional socialista) y el Movimiento Nacionalista de Chile, el Partido Unión Nacionalista, fue el resultado de la labor mediadora gestionada por entonces ex -candidato presidencial Carlos Ibáñez del Campo, con los líderes políticos de ambas colectividades Jorge González Von Mareés y Guillermo Izquierdo Araya.

De corta duración, la agrupación debió desarrollar su gestión política, en un ambiente interno poco propicio, debido a las consecuencias, derivadas del triunfo del abanderado de la “Alianza Democrática de Chile” ( ex- frente popular), don Juan Antonio Ríos. Así como también, al efecto que produjo en la opinión pública, las informaciones referidas al desarrollo de los acontecimientos internacionales, con motivo del trágico conflicto mundial, que para ese año se empezaba a volcar en favor de las fuerzas aliadas.

La fusión de los nacionalistas en una sola agrupación, no contó con la aprobación de Ariosto Herrera, uno de los fundadores del Movimiento Nacionalista de Chile, quien se encontraba desde 1940, cumpliendo una pena de extrañamiento fuera del país, producto de su participación en un frustrado intento de golpe de Estado en 1939, en contra del gobierno de don Pedro Aguirre Cerda.

Su Primer Año

El Partido Unión Nacionalista, logró atraer a un amplio grupo de independientes simpatizantes de la figura del general (R) Ibáñez y que habían adherido al pacto “Alianza Popular Libertadora”.

Este conglomerado, logró atraer también a sus filas, a algunos falangistas disidentes de la colaboración de su partido – la falange nacional-, dentro del pacto “Alianza Democrática” - integrada por liberales alessandristas, radicales, comunistas y socialistas - , coalición que finalmente llevó al gobierno al radical Juan Antonio Ríos.

La sede nacional de esta agrupación, se ubicó en la ciudad de Santiago, en un local de Calle Catedral con Teatinos, espacio que había servido antes, como un centro del partido Liberal.

Recordaba Guillermo Izquierdo en una entrevista realizada en 1983:

“Entre los militares retirados estaba el Teniente Morales Beltramí (involucrado en el golpe fallido de 1936), el Coronel Garfias (padre del Coronel Jorge Garfias Villarreal, que fundó el Instituto Histórico de Chile), y el Coronel Varela.

Eran elementos bastante valiosos para trabajar en estas cosas.

También estaban en el Consejo de la Unión Nacionalista personalidades como Eugenio González Rojas y Juan Gómez Millas, a quien le entregamos la dirección, auque con el título de presidente del consejo, pues no le gustaba que lo llamasen Jefe, como estaba de moda decir en la época.”

Juan Gómez Millas, era un destacado académico universitario, egresado del Instituto Pedagógico como Profesor de Historia y Geografía, que se desempeñaba por ese entonces, como profesor de historia universal en el Instituto Pedagógico, ocupando además la dirección del Instituto de Historia y Geografía de la Universidad de Chile.

En 1931, había sido designado Secretario General de la Universidad de Chile, fundando la Imprenta Universitaria – antecesora de la editorial del mismo nombre - y el departamento de Bienestar de esa casa de estudios, militando en esa década, en el Movimiento Nacional Socialista.

Décadas más adelante, esta personalidad, fue nombrada en dos oportunidades, como Ministro de Educación, siendo además elegido por dos períodos consecutivos, como Rector de la Universidad de Chile.

La elección de Juan Gómez Millas, como presidente del Consejo Nacional de la unión nacionalista, así como la presencia de Eugenio González en la misma, trajo una breve pugna interna, debido a su pasado como miembros de la masonería criolla.

“(…) Estos declararon honestamente que habían sido masones activos y que se habían retirado; eran masones dormidos. Este debate fue intenso, pero se superó. Y la Unión Nacionalista siguió actuando” (Guillermo Izquierdo, 1983).

El partido Unión Nacionalista, contó con una representación en el parlamento, compuesta por los diputados Jorge González Von Mareés (Santiago) y Vargas Molinari (Cautín), quienes habían sido elegidos tiempo antes, en las elecciones parlamentarias de 1941, por el partido Vanguardia Popular Socialista, desempeñándose a partir de la fusión de estas dos corrientes, como diputados de la unión nacionalista, hasta finalizar su período en 1945.

Desde al ámbito público, los unionistas encabezaron su labor opositora hacia el gobierno, dirigiendo muy especialmente sus críticas, hacia la presencia en él, de los comunistas, favoreciendo en el ámbito externo, el mantenimiento de la neutralidad de Chile en el conflicto mundial, rechazando las presiones internas y externas de que era objeto nuestro país, para salirse de esa decisión.

Desde un comienzo, este partido nacionalista, experimentó un gran crecimiento de sus cuadros militantes, lo que hizo albergar en sus dirigentes, buenas expectativas para los años venideros.

Sus Últimos Años

Mientras en Europa y en el Pacífico, continuaba imparablemente la caída de las fuerzas del Eje a manos de los Aliados, en Chile aumentaba la complicada situación interna, producto de la errática gestión económica de la anterior administración frentista, que se expresó en una alta tasa inflacionaria (la máxima cifra, se experimentó en 1943 con un 29,4%) y la enorme caída de los sueldos (15% en 1943); todo ello acrecentado por las restricciones sufridas en el comercio y la economía internacional producto del conflicto mundial.

Por otro lado, la coalición de partidos que llevo al poder a radical Juan Antonio Ríos, experimentaba por ese tiempo, una serie de luchas intestinas, situación que se expresó, en el caso particular del Partido Socialista - en ese entonces, principal fuerza política nacional - , en su fragmentación en tres conglomerados independientes y la expulsión de algunos importantes líderes del Partido Radical, abiertamente contrarios a la presencia Comunista en el gobierno y por cierto muy receptivos, respecto a su crecimiento de popularidad y militancia entre 1941 y 1944.

Sobre este punto, destacaba Miguel Silva en su libro “Los Partidos, los sindicatos y Clotario Blest”, publicado en septiembre del 2000:” El PC, por así decirlo, fue impulsado en varias direcciones distintas y contradictorias al mismo tiempo; hacia la izquierda para integrarse a la lucha reivindicativa de la clase trabajadora, hacia la derecha en su intento de subir la producción en apoyo a la guerra, hacia delante en su crítica a Ríos y sus ataques a las huelgas y hacia atrás por su apoyo a Ríos después de sus rompimiento con el Eje fascista en 1943.” (p 206)

Por su parte, la Unión Nacionalista en materia interna, se vió resentido y anulado por las pugnas internas, lo cual se expresó en la nula formulación de una táctica y estrategia política conciliadora, generando la desazón en sus cuadros militantes, resintiéndose de forma muy evidente, su participación activa en el escenario público y callejero, a partir de 1944.

Recordaba Guillermo Izquierdo en 1983: “La Unión Nacionalista fue un partido más, era un nacionalismo frío y no tuvo la acogida que se esperaba. La unión no poseía los rasgos de los anteriores movimientos; le faltaba el calor que había tenido el MNS y el MNCH, que salían a combatir en la calle con uniforme. Y cada día se enfriaba más”.

Ello no significa que esta agrupación se haya intelectualizado o “aburguesado”, sino que fue poco capaz de revertir, la huella negativa que recayó hacia todos los movimientos nacionales, dada por la voluminosa propaganda pro aliada y soviética; así como el temor, producido por el clima persecutorio creado con la circulación de las llamadas “Listas Negras”.

Paralelamente el conglomerado nacionalista, no supo articular e imponer un discurso político propositivo, entendible, representativo y en alguna medida oportunista, de las variadas “coyunturas” de la época, lo que hizo de su visión política, hacia las masas: extemporánea y poco popular.

Así, ubicados ya en un local más pequeño, entre San Martín y Manuel Rodríguez, y al ver que la situación no progresaba, don Juan Gómez Millas, decidió a inicios de 1945, disolver la agrupación produciendo la dispersión de sus cuadros, coincidiendo ello, con la culminación del período parlamentario de sus entonces representantes, elecciones que por cierto, representó para el PC un triunfo importante, ya que pese a haber disminuido sus votos en comparación a 1941 (53.144 votos), en el Senado elevó su representación 5 y en la cámara de Diputados logró mantener 15 de sus 16 representantes, reuniendo en ese oportunidad un total de 46.133 votos.

“El triunfo aliado sobre el eje resultó fatal, pues eliminó la disposición favorable anterior, y los chilenos no quisieron saber nada con los derrotados; respecto de occidente, fueron expectantes.

De modo que el ambiente no fue en absoluto propicio, y eso explica que los nacionalistas tuvieran aquí una corta vida (…)” Guillermo Izquierdo Araya, 1983.

Después la Unión Nacionalista

A mediados del año 1945, El Presidente Juan Antonio Ríos experimento un empeoramiento de su salud, siendo reemplazado finalmente hacia 1946 por el radical Alfredo Duhalde, en cuyo gobierno sucedió la trágica matanza de Plaza Bulnes, ocurrida el 28 de enero de 1946. Dicho acontecimiento que produjo el retiro de varios de sus Ministros – uno de ellos el Falangista Eduardo Frey Montalva- y el rompimiento del gobierno con el PC, debiendo rearticular el ejecutivo su gabinete con radicales, socialistas, demócratas y militares quienes adoptaron una serie de medidas, consideradas por algunos sectores de izquierda como ”populistas”.

Mientras tanto, disgregados los nacionalistas, algunos de ellos, se incorporaron a los otros partidos políticos – fundamentalmente el Partido Agrario - ; otros pocos, se sumaron junto a Guillermo Izquierdo a una efímera agrupación secreta llamada “Renovación”, la que al poco tiempo de andar, adoptará el nombre de “Club Los Cóndores”, quien era liderado por Eduardo Cruz Coke Lassabe y Jaime Larraín García Moreno – uno falangista de tendencia derechista y el otro gremialista, próximo al Partido Agrario -; otro nicho importante que captó a nacionalistas, fue el que creó el nieto de nuestro héroe nacional y ex-miembro de la juventud conservadora Jorge Prat Echaurren, quien formó junto a Arturo Olavaria – ex ministro y radical expulsado –, más algunos importantes dirigentes socialistas la llamada Acción Chilena Anticomunista (ACHA) y la Revista política de oposición “Estanquero”.

Una vez ocurrido el fallecimiento por ictericia del Presidente Juan Antonio Ríos, se decidió llamar a elecciones presidenciales para el mes de septiembre de ese año.

Los nacionalistas, al carecer de un conglomerado que los agrupase como fuerza política, no participaron públicamente en esas elecciones.

Así el escenario político, se desarrolló con un grupo de socialistas que presentó a la silla presidencial, al socialista Bernardo Ibáñez; mientras otro grupo - junto a Falangistas, conservadores y algunos liberales -, postuló a Eduardo Cruz Coke; mientras los radicales, comunistas, socialistas del sector Allendista, más otras fuerzas de izquierda, al radical González Videla, quien finalmente, salió elegido Presidente de la República para el período comprendido entre los años 1946 y 1952.

 

Publicado el 06-08-2007

Compartir Tweet


Centro Informativo de ALERTA AUSTRAL - Santiago de Chile - http://www.alertaaustral.cl - 2005-2012
L
a reproducción total y parcial del contenido, asi como de las imágenes publicadas, debe ser con autorización de los editores de la revista y con cita de la fuente.

   Creative Commons License