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Imperativo Histórico

Por Misael Galleguillos V.


El hombre comprende en su vida cotidiana lo que es la vida política.

Sabe que en ella se toman decisiones que afectan a todas las personas. Sabe también que tiene un poder donde los recursos económicos son de fácil acceso, que los políticos hacen uso de esos recursos en beneficio propio, de sus familiares, de sus partidos y de sus seguidores.

Sabe también que él no tiene vinculación con la clase política, a pesar que puede participar de la elección de representantes que no tienen ninguna relación con su persona ni con su quehacer en la comunidad.

Sabe que no hay una legítima representación de la soberanía, que no se reconoce la soberanía social y apenas se tiene consideración con la soberanía del territorio que se entrega como si no tuviera importancia para la nación como ser histórico cultural donde la patria es su componente principal porque es pueblo, territorio, soberanía y cultura.

Sabe que existe la corrupción en los poderes del estado y que estos señores se autoprotegen de las demandas ciudadanas.

Por eso adopta la opción del apoliticismo o el independientísmo porque no cree en los partidos políticos.

Estos creen que pueden manipular la conciencia de las personas para buscar en última instancia el mal menor porque necesitan legitimar los actos electorales. Pero existen otras opciones que de vez en cuando se expresan históricamente para alcanzar la ingobernabilidad del régimen y cambiar las instituciones con la participación de nuevos protagonistas en una acción cruenta y eficaz.

Ha pasado en Chile con el primer gobierno del Presidente Ibañez.

También existe la opción nacionalista que cree en la nación y en el estado como medios para lograr la realización de la patria y de las personas.

El nacionalismo cree en la vinculación permanente de las personas con la institucionalidad del estado, a través de la participación social plena de los cuerpos sociales en las instancias de decisión de la estructura estatal.

El nacionalismo cree en la libertad, la dignidad y en la justicia como principios fundamentales para elaborar su proyecto nacional que considere todas las áreas de la convivencia y de la forma económica que proporciona los bienes que la nación necesita para el cumplimiento de sus fines, los cuales debe contar con la acción del estado para alcanzar los objetivos de preservar la vida, la educación, la salud, las obras civiles, la previsión y otros servicios que hagan posible una sana convivencia.

El pensar en la manipulación de las conciencias, que se realiza con eficacia, es desconocer que el hombre es más ser que conciencia. Justamente es la esencia del ser hecha existencia humana lo que da soportes doctrinarios al nacionalismo para persistir en su misión de servir a Chile y a su pueblo. Es el ser el que se proyecta a la vida y por tanto a la cultura. Por eso predicamos una forma de vida con un código ético valórico y una forma de convivencia donde el hombre hace su vida con los ideales de libertad, deber, dignidad y justicia.

La libertad lleva a la creatividad.

La dignidad al reconocimiento de los valores de que son portadoras las personas de generación en generación, por participar en la esencia de los seres vivos.

La justicia lleva a la búsqueda del bien común, traducida en equidad e igualdad de oportunidades. Esto tiene que ver con educación de calidad y trabajo con salarios justos y seguridad integral, con sindicatos y empresas que tengan capacidad para producir los bienes que demanda la comunidad, con un estado capaz de producir los servicios que den garantía al pueblo del cumplimiento de sus derechos y sepa resolver con sabiduría los problemas que se generan en la convivencia.

Estos elementos se dan en Alerta Austral, en el Movimiento Nacional Sindicalista, es nacionalista con sentido patriótico y social y en vastos sectores independientes que pueden generar un movimiento de convergencia nacional capaz de asumir las grandes tareas históricas que impetran los chilenos como pueblo y como nacionalidad y cultura.

Por eso se ha constituido el Movimiento de Convergencia Nacional, MCN, que está en período de gestación en el alma nacional y cuyos seguidores buscan la realización de sus principios y valores basados en la verdad, el bien y la belleza.

Es un proceso institucional ya comenzado que se expresa en las instituciones ya señaladas y que pronto empezará a concretarse en la vida pública nacional porque es un imperativo histórico.

El chao del senador Pablo Longueira es una prueba de ineficacia del sistema de partidos para rescatar la Patria.

La obsesión de Sebastián Piñera es propia de quienes no se conforman con el poder económico y aspiran al poder político para poner en práctica la sobrevivencia del pueblo con un sentido filantrópico y caritativo.

Los demás son lo mismo que ha generado la Concertación que ha defraudado a los chilenos con su pretendida autoridad moral destruida por la corrupción y la incapacidad para resolver los problemas del pueblo y dedicarse, en cambio, a servir a los dueños del dinero porque ello les da estabilidad política circunstancial. Esta actitud esta basada, según ellos, en la experiencia histórica donde los ricos los han sacado del poder como en el año 1973, desconociendo el error político y económico que significa el socialismo como forma política y forma económica en cuanto a la libertad, dignidad y justicia para todos los componentes del pueblo chileno.

Con la Convergencia se está creando un camino de esperanza que sale del alma de quienes conocen la realidad.

Ese camino nos llevará a la victoria para construir una patria libre, un estado justo y un destino de grandeza para Chile.

¡LA PATRIA AL PODER!

 

Publicado el 04-06-2007

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