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"¡El Gobierno de Bachelet Vale Callampa!"

Por Eduardo Valenzuela González


"¡El gobierno de Bachelet vale callampa!", gritaba rabiosamente un mártir del Transantigo, mientras trepaba sobre otras personas para subirse al bus. Pero ese chileno iracundo se quedó corto, pues este gobierno vale callampa por varios otros motivos, y al cumplirse un año desde que asumió la presidencia, la madre de Chile ha demostrado una incompetencia y falta de liderzazo vergonzosos. Lo anterior, era predecible y por mucho que los jerarcas de la Concertación intenten justificar tantos errores, la realidad es más fuerte que los discursos hábilmente preparados por los especialistas en marketing político y toda la parafernalia emocional que preparan para hacer de Bachelet una líder, con habilidades que nunca ha tenido ni tendrá. Pero lo que más molesta es que su promesa de gobierno ciudadano ha quedado en el baúl de los recuerdos, pues las maquinarias políticas han tomado el control total del gobierno, públicamente, sin rodeos ni maquillajes. En efecto, el juramento de tener caras nuevas se acabó; la paridad de género en los cargos públicos quedó en el pasado; y su cacareada independencia de los partidos, no es sino la gran mentira con la que llegó al poder.

El gobierno de Bachelet vale callampa por que no ha cumplido al incorporar a la ciudadanía en las grandes decisiones y acciones públicas. Basta con preguntar cuántos independientes está en el gobierno. La verdad es que ninguno. Ha mantenido las maquinarias corruptas de los partidos en la administración del estado, las que sin pudor alguno se reparten puestos, ubicando a sus lacayos, muchos de ellos con dudosa preparación académica, pero leales a la hora de mantener algún mandamás de partido. Bachelet no cortó, nunca lo pensó, ni menos lo intentó, con los burócratas que llevan años profitando del erario público, con sueldos que jamás tendrían en la empresa privada, y sin ninguna evaluación técnica de su gestión. Y si hacen algo mal, son removidos y ubicados en otro lugar. Estos parásitos se pasean de una a otra repartición del estado y juran a los cuatro vientos que son genuinos "servidores públicos". Da risa ¿no?. La presidenta siempre supo que no podría romper con ese lazo de corrupción y mintió cundo le dijo al pueblo que su gobierno sería de los ciudadanos.

El gobierno de Bachelet vale callampa por que la mentada paridad de género no era sino una gran farsa para ganarse el voto femenino. Con el último cambio de gabinete la relación quedó en 13 hombres y 9 mujeres. Los hombres en puestos claves, políticos y de relevancia, las mujeres en ministerio de menor presión social. ¿Pero, realmente esto de la paridad de género es relevante?. Para nadie, salvo los que necesitaban ganar una elección, reverdeciendo viejas pugnas y reivindicaciones feministas. Aún así, si su compromiso era aumentar el nivel de participación de mujeres en su gobierno, no cumplió. En las distintas esferas de la burocracia, en puestos de confianza, se podrá apreciar que a un año de gobierno "parietario", hay más hombres que mujeres. Total ya se ganó la elección y nadie le pasará la cuenta por estechamullento argumento electoral.

El gobierno de Bachelet vale callampa por que son los partidos y no ella quienes mandan en su administración y los de caras nuevas era para la galería. La ecuación es muy simple: los candidatos son nombrados por los partidos, previa negociación interna, la señora Bachelet aprueba y luego informa al país "he decido" con una cara de palo asombrosa. Es cosa de analizar al nuevo gabinete con los que se quedan y llegan. En la primera fila está Belisario Velasco, un patricio de décadas en la política nacional, Alejandro Foxley, un político sempiterno, junto a la ministra de Educación, la profesora, que tal vez nunca haya ejercido, Yasna Provoste, representan a la alicaída Democracia Cristiana. Hoy irrumpe un peso pesado de la DC, el ingeniero René Cortázar, quien ha dejado sus innumerables responsabilidades en directorios de empresas, y con ello, perder varios millones mensuales, para intentar salvar el Transantiago. Seguramente después recuperará lo que dejó de ganar, pues volverá a incorporarse a directorios de grandes empresas trasnacionales. Es así el poder del dinero.

El Partido Socialista, esa bolsa de gatos que vive en disputas intestinas y sólo se mantienen unidos por y para sostenerse en el poder, tiene varios militantes en el gabinete. La ministra de salud, María Soledad Barría; La ministra de Planificación y Cooperación, Clarisa Hardy; el ministro del Trabajo, Óscar Andrade; y el flamante nuevo ministro secretario general de la presidencia, José Antonio Viera-Gallo, son los más representativos socialistas del nuevo gabinete. Aunque la mayoría no eran conocidos, llevan años trabajando en el gobierno, en distintos ministerios. Burócratas de tomo y lomo.

El Partido por la Democracia tiene sus delfines en el gabinete, aunque la mayoría desconocidos. El más emblemático es el hijo del Presidente Lagos, el prodigioso Ricardo Lagos Weber, quien ha cimentado su posición en el poder, y estudiado en distintos lugares del mundo, por ser hijito de su papá. Sin comentarios, adicionales, sólo vergüenza ajena. El nuevo ministro de defensa José Goñi es conocido en círculos diplomáticos y de respeto al interior del PPD. Ricardo Bitrán, quien debió dar la cara meses atrás por la negación del gobierno a construir el puente que uniría a Chiloé con el continente, es otro de los ministros de este partido. El recientemente creado Ministerio de Energía también tiene un PPD a cargo, el ingeniero Ricardo Tokman. Al igual que el resto de partidos, estos ministros llevan años en distintos cargos públicos.

Las cifras no mienten: el gabinete de Bachelet está compuesto por 21 ministerios, 8 ministros son DC, 5 socialistas, 5 PPD, sólo un radical y 3 independientes. Estos "independientes" son el ministro de Hacienda Andrés Velasco, simpatizante radical; la ministra de Minería, Karen Poniachik, cercana al PPD y la ministra de Cultura, la actriz Paulina Urrutia, muy ligada al Partido Socialista. No hay mucho que decir, sólo acusar de mentirosa a la presidenta y a su gobierno, por engañar al pueblo con su farsa de "gobierno ciudadano".

Hoy más que nunca se debe denunciar con fuerza a la maquinaria maléfica del sistema político que sólo beneficia a los partidos. Ellos, tienen convencida a la opinión pública que son indispensables para la administración del estado. Es otra de sus artimañas. El estado puede, y hoy debe, contar con plena autonomía, con funcionarios profesionales, surgidos de concurso públicos, con consultoras externas que validen las habilidades y competencias laborales de los postulantes. Se debe terminar con la corrupción que surge de la práctica de los partidos de ubicar a sus "compañeros" en cuantos cargos disponen.

Pero esto no es posible si se sigue apoyando, por acción u omisión, a los partidos. Este no es sólo un mal de la Concertación, la Derecha tiene plagado de los suyos las municipalidades en las que tienen alcaldes. Cirugía mayor se necesita. Pero los que están en el poder no lo harán. Se necesita la fuerza moral del Nacionalismo para erradicar estos vicios endémicos de los políticos.

Sí, el gobierno de Bachelet vale callampa, así como la mayoría de los políticos de todos colores que cuando llegan al poder comienzan a pagar por favores concedidos.

 

Publicado el 02-04-2007

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