Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

 

 

El Arte Tipográfico y su Función Social

Por Juan Bragassi Hurtado


“Los españoles trajeron a América armas de fuego y armas de concientización. Entre las últimas, el invento de Juan Gutenberg, que ya para entonces estaba por cumplir cien años. La producción gráfica española en las colonias no fue diferente de aquella que primaba un siglo antes en Europa: estampas religiosas y naipes. Las primeras para catequizar a los rebeldes habitantes de las tierras conquistadas y los segundos para matar el ocio de los conquistadores”. (Saúl, Ernesto; “Manual de bautismo”; Pintura Social en Chile; Colección Nosotros los chilenos. Serie hoy contamos; Empresa editora nacional Quimantú Ltda.; Marzo 1972; pág. 40) 

Efectivamente, los pocos impresos que existen en nuestro país, procedentes de la época colonial y que se remontan aproximadamente a 1776, se remitieron a una producción reducida tarjetas de presentación o invitación, pequeños folletines y barajas, mucho más de estampas religiosas ilustradas, en tanto que los pocos ejemplos de libros, son preferentemente traídos del Virreinato del Perú. 

El uso de estampas religiosas, se debía a lo práctico que era utilizarlas como medio de evangelización, dado el número reducido de personas que sabían leer y escribir. 

Hacia 1810, pocas personas sabían de la existencia de libros y periódicos. En general, dichas personas eran descendientes directos de nuestra clase criolla que habían tenido contacto con estas publicaciones directamente en Europa, México y Lima. 

Algunos autores establecen que la responsabilidad del tardío ingreso de la imprenta al “Reino de Chile”, a la lejanía geográfica y la prolongada guerra de conquista así como también las restricciones comerciales existentes por ese tiempo. 

La Tipografía y al Independencia 

El proceso de independencia comienza como una acción de autogobierno leal hacia la figura del rey, producto de la invasión napoleónica a España, pero derivará posteriormente en una sangrienta guerra civil, encabezada por la clase criolla dirigente, la que se dividió en dos bandos irreconciliables: “patriotas” y “realistas”. 

En los campos de batalla se enfrentaron los herederos del despotismo ilustrado y el absolutismo monárquico tardío, quienes alzaron como bandera de lucha las ideas liberales que inspiraron, décadas antes, la revolución francesa y la independencia de Estados Unidos de Norteamérica. 

Previo a la creación del periódico La Aurora de Chile, la impresión tipográfica juega un papel de importancia. A Antonio Gallardo, con su rudimentaria imprenta, le corresponderá la tarea de imprimir las primeras proclamas libertarias y esquelas convocatorias para elegir diputados en abril de 1811; sin embargo, su abierta simpatía por la causa española y los servicios prestados durante la Reconquista (entre 1814 y 1817) afectarán, seriamente, su posición tras el regreso de los patriotas desde Mendoza. 

La introducción oficial de la tipografía, es de lenta expansión, lo que queda de manifiesto en la producción de medios informativos y de libros, que encuentran un ambiente más propicio para su expansión durante la Patria Vieja (1810-1814), donde la preocupación del gobierno de José Miguel Carrera por concientizar a la población, preferentemente ilustrada (perteneciente al sector aristocrático de la sociedad chilena), determinará la adquisición de la primera imprenta en 1811. 

Dicha imprenta, fue establecida en la Universidad de San Felipe y constaba de una prensa plana, apta para imprimir una superficie aproximada de treinta centímetros cuadrados y que disponía de tipos de cuerpo pequeño y escasos ornamentos.

A esta imprenta, le será destinada a la impresión de las páginas que darán forma al primer periódico nacional, proyecto que fue encargado a Fray Camilo Henríquez. 

Se trae a Chile, desde Estados Unidos, junto a esta imprenta, a tres tipógrafos de dicha nacionalidad: Samuel Burr Johnston, Guillermo H. Burbidge y Simón Garrison. Recordemos que el primer consulado de país extranjero que se instaló en Chile, fue precisamente el de Estado Unidos en la ciudad puerto de Valparaíso. 

El prospecto de la Aurora de Chile hace aparición el 12 de febrero de 1812; al día siguiente, el periódico inicia su vida semanal extendida en 58 números, hasta el 1 de abril de 1813. 

Dicha publicación, no solamente tiene la importancia histórica como medio impreso propagandístico, de información y formación, sino también como símbolo de una nueva época, del comienzo del camino trazado en la creación de una nueva sociedad y para ello, el agente civilizador van a ser estos nuevos medios, obtenidos a través de la aplicación de un nuevo o no tan conocido sistema tecnológico: la imprenta tipográfica. 

Entre 1813 y 1814 circulará El Monitor Araucano. Este periódico, también fue de tiraje semanal, se mantendrá activo hasta la Reconquista. En su producción también tienen un papel los tipógrafos norteamericanos. 

Tras la Batalla de Chacabuco, es asignado a cargo de la imprenta gubernamental, en 1818, don Pedro Cabezas. 

Debemos clarificar que la impresión del primer periódico nacional y la numerosa propaganda política fue en rigor modesta, lo que caracterizará a la tipografía en Chile hasta mediados del siglo XIX. En este período se constata una escasa disponibilidad de familias tipográficas y la presencia mínima de viñetas u ornamentos.

Lo más relevante en la importancia política y social de la imprenta, en el contexto nacional durante este período, se puede resumir en: a) su sentido ilustrado, destinado a hacer posible “la felicidad de los pueblos” (Mariano Egaña) mediante el acceso a la información y la cultura y b) su sentido propagandístico, abriendo un enorme espacio a la difusión de las ideas y la lucha política en Chile, rol al servicio de la naciente República. 

“Por este medio se desterrarían la ignorancia y la ceguera en que habían vivido, sucediendo a éstas la ilustración y la cultura, que transformarían a Chile en un reino de sabios”. (Hernández, Roberto; “Los primeros pasos del arte tipográfico en Chile…”; Sociedad Tipográfica de Valparaíso; Imprenta Victoria; Mayo de 1930; página 4).

 La Imprenta Tipográfica y la República 

Bajo este paradigma, tras la consolidación de la independencia, la década siguiente se inicia con la aparición de diversos periódicos, por lo general de muy corta existencia debida, fundamentalmente, a dificultades económicas. 

“En México el grabado conservó su carácter de medio de difusión de ideas, ampliándose con el tiempo a propaganda política. En Chile, en cambio, luego de una larga siesta reaparece en las formas de “pliegos de cordel”, como se llama a las hojas sueltas impresas en talleres modestos y que se vendían a precios módicos en las calles. Los pliegos se colgaban de un cordel para que el público pudiera escoger el asunto que le interesaba más”. (Saúl, Ernesto; “Manual de bautismo”; Pintura Social en Chile; Colección Nosotros los chilenos. Serie hoy contamos; Empresa editora nacional Quimantú Ltda.; Marzo 1972; pág. 40). 

La naciente república poseía muy pocos lectores, el avisaje publicitario era muy escaso, tanto como el número de suscriptores. Un porcentaje mayoritario de éstos correspondía al gobierno, iniciativa que respondía a un afán del Estado por respaldar la existencia de medios escritos. 

Efectivamente, el Estado de Chile tomó como parte de la responsabilidad permanente de los primeros gobiernos republicanos, el contribuir al sostenimiento y desarrollo de los medios periodísticos impresos, que como hemos visto, en un principio cumplían la función principal de propagación de las ideas independentistas. Posteriormente, en el período de consolidación de la independencia, la producción tipográfica cumplió una función de apoyo a la causa, no solo con la entrega de información, sino en la labor re-educadora tendiente a la conformación del pueblo en ciudadanos y el traspaso de un espíritu nacional, en conformidad al nuevo Estado. 

La labor de nacionalización, se reflejó como pieza importante, dentro de una medida integral en el período de construcción y ordenamiento, el cual adquirirá mayor brío a partir de la época portaleana. 

A partir de este período autoritario de Portales, la maquinaria de la institucionalidad pública comienza a funcionar, lo que se refleja en la mayor estabilidad o paz social interna y la activación del desarrollo comercial. De hecho los primeros medios periodísticos impresos, donde se observa un cierto grado de “éxito” en lo económico y con una trayectoria más larga de vida, fueron los que se dedicaron a temáticas comerciales, como lo fue el diario “El Comercio de Valparaíso”. Sin embargo, se debe reconocer la existencia de una serie de restricciones políticas.

 

Publicado el 01-08-2010

Compartir Tweet


Centro Informativo de ALERTA AUSTRAL - Santiago de Chile - http://www.alertaaustral.cl - 2005-2012
L
a reproducción total y parcial del contenido, asi como de las imágenes publicadas, debe ser con autorización de los editores de la revista y con cita de la fuente.

   Creative Commons License