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¿Quién está detrás de la detención del joven pakistaní?

Por Eduardo Valenzuela González


“Cuando el río suena, es porque piedras trae”, dice el viejo adagio popular. La verdad es que todo, absolutamente todo, es extraño en la detención del joven pakistaní Mohamed Saif Ur Rehman, radicado en Chile desde enero pasado para estudiar la industria hotelera. Desde que es “citado” por la embajada estadounidense en Chile y al ingreso, como protocolo de control de acceso, una empresa de seguridad externa, no calificada para hacer peritaje alguno, haya encontrado partículas de sustancias explosivas. Luego viene la detención, los titulares en los medios y abundante especulación. Se dijo de todo, hasta que podría ser un emisario de Al Qaeda, parte de una red siniestra de terroristas internacionales, para quien sabe qué fines maléficos. Obviamente en contra del imperio judeo-norteamericano, que controla sin contrapeso alguno los tinglados económicos y políticos de Occidente. 

El joven extranjero fue llevado, de inmediato, a la cárcel de Alta Seguridad, con una imponente custodia policial; pero a poco andar fue dejado en libertad con prohibición de abandonar el país y la obligación de firmar ante un juez cada semana. Mohamed donde ha tenido tribuna ha negado todo cargo,  acusando que todo esto es un montaje. 

Y los peritajes efectuados por la Policía de Investigaciones de Chile, apuntan a que no hay nada para imputar al joven extranjero. Lo anterior, considerando que expertos policiales, en consulta con funcionarios del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) allanaron el lugar de alojamiento del paquistaní, pero no encontraron nuevas evidencias que permitieran aplicarle la rígida Ley Antiterrorista. 

Hasta ese momento, el gobierno de Sebastián Piñera mantuvo una cautelosa distancia del tema, invocando que está en manos de instituciones competentes. Sin embargo, irrumpe el Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, quien ante el dictamen judicial señaló que el paquistaní debería permanecer en detención preventiva debido al "grave posible delito". Estas declaraciones fueron rechazadas desde varios sectores políticos, considerando esto como una intromisión indebida en asuntos ajenos al quehacer del ejecutivo. Lo relevante de estas declaraciones es que el señor Hinzpeter es de origen judío y activo participante de las actividades religiosas de su comunidad. 

Entonces surge la pregunta ¿Quién está detrás de este cada vez más visible montaje? Difícil será identificar a los responsables, aunque queda de manifiesto que instalar un hecho noticioso como éste en nuestro país no puede dejar indiferente a nadie. 

De lo ocurrido, quedan un par de conclusiones: en primer lugar, lo vulnerable que está Chile de ser víctima de oscuros contubernios por parte de un país extranjero, usando la condición de inmunidad que tienen las embajadas; y por otra parte, la inaceptable intromisión de un alto personero del gobierno, que además, es de origen judío y que, con mayor razón, debiera abstenerse de interferir en las resoluciones judiciales.

 

Publicado el 01-06-2010

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