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Del Escudo al Logotipo (y viceversa)

Por Cristin Salazar N.


En estos momentos, los cambios políticos y los relevos en la administración gubernamental han reflejado su impronta histórica –no sin polémica- en un cambio de los símbolos, que las autoridades han usado como rótulos de Estado. 

Como en todos los grandes cambios corporativos, un nuevo “logo” del flamante Gobierno de Sebastián Piñera vino a desplazar el paranoico sudoku de cubitos que, por diez años, fuera característica del mando concertacionista y la pesadilla de diseño entre quienes teníamos el desafío de reconstruirlo para aplicaciones especiales donde los archivos FreeHand con el modelo, ofrecidos en la página de la Presidencia de la República, no servían. 

 Logo de Gobierno 2010

Logo de Gobierno de Sebastián Piñera 

Como era de esperar, la nueva propuesta debutó de inmediato generando controversias, incluso desde antes de asumir el nuevo equipo de ex opositores. Ahora, hasta le han dado un carácter “provisorio”… Pero ya sabemos cómo es el concepto de lo “provisorio” en el mundo de la política, como sucedió con el alza momentánea del IVA. 

El consenso de los diseñadores y artistas gráficos con respecto al actual logotipo de gobierno, es que se trata de una pieza visual altamente deficiente, con problemas de equilibrios, de integración de elementos y, para los que manejan un poco más los temas históricos y semiológicos en este club, ciertas irracionalidades o conflictos connotativos de sus contenidos. 

El descrito panorama de discusión, en torno a la marca del Gobierno de Piñera, nos permitirá completar nuestra anterior exposición sobre la historia del Escudo Patrio de Chile, que publicáramos durante el año pasado, a propósito de la discusión, en el Congreso, sobre la continuidad de la tan mal interpretada y vilipendiada frase de su lema “Por la Razón o la Fuerza”. 

LA INSPIRACIÓN GENERAL DEL ACTUAL ESCUDO 

Partiremos por un elemento básico.

Coincidencia o no, recientemente ha sido publicada una nota del escritor don Antonio Gil sobre el escudo patrio en “Las Últimas Noticias” del 11 de marzo de 2010, bajo el título “Menos cóndor y más huemul”. Lo allí expuesto es interesante y pertinente al momento en que nos encontramos, pero requiere necesariamente de algunas observaciones. 

Entre otras muchas cosas, dice Gil, que el artista Carlos Wood se basó en el antiguo escudo del Perú para su propuesta del nuestro, pues sus animales ostentaban la misma postura que nuestro cóndor y una llama por el huemul. Esta teoría tiene cierta popularidad en el Perú y ha sido acogida con el entusiasmo que provocan, a veces, las huellas de heridas no bien cerradas en el patriotismo, especialmente en donde algunos autores parecen estar mirando con lupa toda posibilidad de excusa para seguir acusando a Chile de país usurpador (pisco, papas, suspiro limeño, lúcumas, chirimoyas, etc.).

Sin embargo, y aunque siempre se ha comentado una inspiración del escudo chileno hecho por Wood, en 1834, desde el primer escudo peruano hecho por José de San Martín (en 1820), cabe aclarar que la semejanza no es exacta: en el caso del Perú, por ejemplo, el cóndor estaba a la izquierda y no a la derecha como el nuestro. Además, este cóndor y la llama peruanos están en otra postura: asoman desde atrás y no de cuerpo completo, emergiendo desde el fondo. Los animales de nuestro escudo, en cambio, están en una posición distinta y desplegada lado a lado, de cuerpo completo. 

Que ambos escudos tengan animales-emblemas a cada lado no es para nada original, pues existen muchos escudos internacionales y heraldos de linajes donde el blasón es custodiado por guerreros, leones, águilas, osos, caninos o equinos, uno a cada costado y en función de soportes, como sucede por ejemplo con los heraldos de Guyana, Surinam, Jamaica, Monterrey en México, Lima en Perú, las Islas Canarias y el primer escudo patrio chileno diseñado por José Miguel Carrera, que tenía un hombre y una mujer vestidos como indígenas, uno a cada lado. Estas figuras suelen ser llamadas tenantes en la arquitectura o el grabado artístico. 

 Escudo propuesto por José Miguel Carrera

Escudo propuesto por José Miguel Carrera 

Además, hay un detalle que casi todos los observadores pasan por alto: como se sabe, Carlos Wood era un artista inglés, oriundo de Liverpool, que encontró su patria adoptiva en Chile. Resulta, pues, que el escudo de su natal Reino Unido tiene precisamente, dos animales custodios: a la izquierda un majestuoso león y a la derecha un elegante unicornio. En honor a la verdad, sospechamos desde aquí, entonces, cuál podría haber sido la inspiración más fuerte en la imaginación de Wood para crear nuestro escudo nacional con dos animales heráldicos y uno a cada lado. Y, como en el caso del escudo británico, nuestros animales también lucen altivamente coronados y con sus patas principales colocadas sobre el cuerpo del escudo, en la función de tenantes. Sobre el escudo británico, un yelmo de lambrequines dorados tiene cierta semejanza con los penachos que asoman por el mismo lugar del  nuestro. 

Si esto no es coincidencia, ciertamente puede ser parte de la inspiración creativa de Wood para concebir el Escudo de Chile actualmente en uso, además de la posible influencia del primer escudo peruano. 

SIMBOLOGÍAS ANIMALÍSTICAS 

Lo que sí sucedió en común, entre el antiguo escudo del Perú y el actual escudo chileno, es que además de usar esta misma estructura de animales custodios o tenates, como en esta parte de América no existen muchos iconos zoológicos asociados a la heráldica occidental, los creadores de ambos blasones se vieron en la necesidad de echar mano a símbolos que también encontrarán empleo en la heráldica de varios países de la región, principalmente figuras como la del cóndor (presente también en Colombia, Ecuador y Bolivia) o los mamíferos más grandes disponibles entre la fauna (huemul, llamas, guanacos y los adoptados caballos). 

Wood, por lo tanto, no hizo más que escoger para Chile dos figuras del escaso bestiario regional con potencial valor alegórico, recurriendo al ya conocido cóndor y al más original huemul, de la misma manera que San Martín y Francisco Javier Cortés habían hecho lo propio poco antes en Perú, con el mismo cóndor más la llama. 

Ya hemos dicho antes que el huemul era poco conocido popularmente y menos aún en Europa, donde se mandaban a hacer gran parte de los timbres, cuños, medallones y reproducciones en relieve durante gran parte del siglo XIX. Esto llevó a que, casi todas sus primeras representaciones lo hicieran parecer o eligieran más cómodamente la figura de un caballo, e incluso hay algunas donde aparece como un unicornio, lo que refuerza nuestra sospecha de que habría alguna clase de influencia parcial del escudo del Reino Unido en su diseño. En otras versiones, el huemul parece más bien un guanaco, pero la imagen del caballo fue la que dominó largo tiempo, sobreviviendo aún en versiones de principios del siglo XX. El cóndor también sufrió modificaciones estéticas, apareciendo en algunas versiones más parecido a un águila, o a un halcón, que a nuestro bonachón buitre gigante de los Andes. 

 Escudo de 1872

Escudo Nacional que figuraba en documentos de 1872 

La más antigua de las versiones que hemos visto impresas del Escudo de Chile y que, por lo tanto, la que debería ser –en teoría- más parecida al original presentado por Wood, data de 1835 (un año después de creado) y corresponde a la Memoria que el Ministro de Estado en el Departamento de Hacienda presenta al Congreso Nacional. En su asombrosa sencillez, el aspecto que presenta el supuesto huemul ya es similar al de un caballo de cola corta.

Lo que hemos descrito sobre la estructura de diseño de iconografía zoológica localista, acompañando los laterales del escudo de algunos países, explica también la razón por la que, actualmente, existen otros blasones internacionales con algunos grados de semejanza al de Chile, pero sin que parezca o pueda haber alguna imitación, sino que se han colocado animales custodios tomados de la tradición, de la cultura o de la simbología local: 

En los tiempos de Wood, y como se observa en algunos grabados científicos de la época, se creía, en toda nuestra región, que los cóndores eran aves más de rapiña que de caza, simbolizando la majestuosidad y la corpulencia (“la fuerza”); y el huemul, si bien era una criaturilla por pocos conocida, no simbolizaba entonces su estado de peligro de extinción en el que actualmente se encuentra, sino la nobleza y la singularidad (“la razón”). 

Los valores simbólicos de estos animales eran, por lo tanto, de tipo heráldico, muy distintos y más sublimes o trascendentes que los que podrían interpretarse en nuestro actual contexto cultural, por tratarse de alegorías. Es por eso que nos resistimos a aceptar su reducción a la categoría de mero logotipo, como veremos después. 

LA INCORPORACIÓN DE “POR LA RAZÓN O LA FUERZA” 

Como no podían faltar, no son pocos los que han querido reponer el tema de la validez del lema en el contexto de que ahora es usado por el flamante gobierno de derecha, intentando darle así una connotación politiquera que lo vincule, por antonomasia, con el conservadurismo, el militarismo o el tradicionalismo vacuo o dogmático. 

Aclararemos que también es imprecisa su afirmación de Gil y muchos otros, respecto de que el lema “Por la Razón o la Fuerza” le fue incorporado al escudo recién en 1920. Éste es un error que se ha extendido con la velocidad y la cobertura que sólo suelen tener los chismes y los mitos, precisamente por corresponder a uno de ellos.

 Monedas de oro de 1818

Monedas de oro de 1818 con el Lema “Por la Razón o La Fuerza” 

Es verdad que fue durante el año 1920 que se reconoció, en la legislación, la presencia del lema en el escudo. Sin embargo, es un hecho consumado e indiscutible que el mismo lema ya estaba incorporado en muchas aplicaciones de la centuria anterior, además de figurar en doblones acuñados en 1818, en la Ley Monetaria de 1834 y aparecer perfectamente integrado al escudo, creado por Wood, en una ordenanza del Ministerio de Guerra y Marina de 1854. Su virtual “aparición” en 1920 no es tal, por lo tanto, sino un error de juicio o una parcialidad. 

Como se habrá notado ya, a diferencia de la abstracción del escudo patrio que se hizo para el logotipo del Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, el que actualmente presenta Sebastián Piñera mantiene intacto el lema “Por la Razón o la Fuerza”, a pesar de la escandalera puritana que muchos personajes, con algo de animosidad y de ignorancia (hay que decirlo), han querido provocar como anatema contra esta frase desde el chauvinismo entreguista y el prejuicio derivado del error de interpretación de que dicho mensaje tendría una connotación bélica, una orientación amedrentadora contra países vecinos, cuando es en verdad un mensaje relacionado con el juramento de preservar y defender la independencia. 

Dicho lo anterior, entonces, no tenemos más que sentimientos de aprobación al hecho de que el actual gobierno haya conservado el lema tal cual corresponde a toda representación del escudo, no obstante que calificamos de forma crítica la presentación general que se ha hecho de éste, nuevamente bajo la concepción limitada y reducida del logotipo o marca, más que del emblema heráldico que es en realidad. 

DEL ESCUDO AL LOGOTIPO 

Como habríamos querido y como creíamos apropiado a la necesidad de representación del aparato del Estado de Chile, este nuevo  logotipo, que ahora sustituye frenéticamente toda la simbología institucional del Gobierno de Chile, recupera la imagen del Escudo Patrio como isotipo central. Sin embargo, sigue siendo un logotipo y no un emblema, como veremos. 

Nuestra impresión es que la simbología institucional del Estado debe corresponder esencialmente a la República de Chile y no al gobierno de turno, aunque evidentemente los diseñadores y los publicistas responderán a coro que no es lo apropiado, pues su formación y su desempeño en el área de las marcas comerciales e institucionales están reflejadas en el concepto del logotipo, la imagen corporativa y no en el lenguaje de la heráldica ni la alta emblemática, donde los símbolos adquieren otras connotaciones y valores distintos al de la mera marca. 

Con todo el respeto a los diseñadores, y recurriendo al principio de “pastelero a tus pasteles”, suponemos que nadie iniciaría un linaje propio para su apellido solicitando a un diseñador gráfico la creación de un logotipo que identifique su familia, sino que se pediría un escudo de armas, un blasón y probablemente el desafío quede encargado a un artista plástico conocedor de la heráldica, como fue el caso de Wood y su propuesta elegida en 1834. Es allí donde creemos detectar el error fundacional de todo logotipo de gobierno superpuesto al símbolo histórico del Escudo de Chile. 

Ahora bien, si nos planteamos ante el desafío de definir lo bueno y lo malo de este experimento, creemos apropiado establecer lo siguiente, desde nuestra perspectiva que permite el oficio de la formación en la comunicación gráfica, combinada con la actividad de la investigación histórica y el estudio del valor de los símbolos-emblemas: 

LO MALO: El resultado y el tratamiento gráfico del actual emblema del Gobierno nos siguen pareciendo inapropiados y hasta perturbadores. Hay desequilibrios evidentes en el texto (el eje óptico está casi perdido), y las tipografías usadas carecen de solemnidad y de connotación “histórica”, por decirlo así, al punto de que pierde integración con la imagen del escudo y se presentan casi como dos unidades gráficas totalmente distintas y disociadas: el emblema patrio en gris y conservadora, por un lado, y por el otro la frase “Gobierno de Chile” en colores y expresión moderna, incluyendo la extravagancia de un color impostor en el conjunto, pues no pertenece a los de nuestra bandera. 

 Logo de Gobierno de Piñera

“Gobierno de Chile” en colores de expresión moderna. 

Nos referimos al celeste, en lugar del blanco, elegido al parecer como solución fácil al problema de lectura que provocaría colocar letras con partes blancas sobre fondos blancos. El propio sentido original de la pieza nace viciado, pues sigue atrapado en el concepto general de las piezas gráficas del tipo que conciben cotidianamente diseñadores y publicistas, desde  sus disciplinas pero que, por su propia formación, como hemos dicho, tienden a limitar las simbologías de los emblemas en logotipos o marcas de orientación comunicacional, social, comercial, etc. 

LO BUENO: Si en términos estrictos de diseño gráfico el actual logotipo del gobierno de derecha no sería quizás un progreso con respecto al que usaron las últimas dos administraciones concertacionistas (por criticable y criticado que hayan sido los terribles “cubitos”), la recuperación del Escudo de Chile con su lema correspondiente de “Por la Razón o la Fuerza”, nos parece un gran avance y una evolución hacia la reposición de este símbolo como el emblema oficial del Estado y de la República de Chile. Nuestra opinión es que el criterio de expresar imágenes corporativas nacionales a través de logotipos de gobiernos con alternancia constitucional de 4 años, nace de un inmediatismo y de un sectarismo innecesario, además de materialmente oneroso para los gastos de ajuste y actualización que se requerirán en cada relevo de gobierno y, por lo tanto, de sus gráficas institucionales o marcas corporativas. Por la misma razón, defendemos la idea del Escudo de Chile como emblema único y como referente gráfico principal y trascendente de la simbología que empleen en su representación los gobiernos chilenos,  independientemente de los conglomerados y pactos políticos que los sustenten.

RESTAURACIÓN DE UN SÍMBOLO-EMBLEMA 

En un comentario final, a modo de cierre, no podemos hacer vista gorda al contenido y la orientación de la serie de críticas que se han publicado por distintos publicistas y diseñadores gráficos en la prensa regular chilena, y en donde se deslizan responsabilidades de la Alianza, que hoy es Gobierno, en los aspectos criticables de dicho logotipo (“La Nación” del miércoles 3 de marzo, “El Mercurio” del 10 de marzo, “El Mostrador” del 10 de marzo, etc.). Es decir, se reprocha por las deficiencias al representado por el logotipo y no al creador de la pieza de representación. 

Sin desmerecer a los expertos que allí son consultados y que emiten sus radicales críticas al mentado logotipo, y aún sabiendo que es el cliente el que tiene la última palabra siempre en este oficio de las comunicaciones gráficas, quisiéramos hacer notar que dicho logo proviene de sus propias disciplinas; es decir, del mundo de la publicidad y del diseño gráfico (en este caso, de la agencia “Hambre”, del conocido publicista nacional Jorge Leiva), de modo que si existe una responsabilidad “corporativa” por sus deficiencias, probablemente ésta se encuentre en el propio gremio de la comunicación gráfica y no en el de la política, como se ha pretendido, que en este caso actuó sólo como solicitante y receptora, no como creadora. 

 Escudo de Chile (Blanco y Negro)

Escudo de Chile 

En los últimos diez años, se han visto muchas tentativas de partidos políticos chilenos que han pretendido “modernizar” sus emblemas institucionales sin buena acogida y regresando, casi por autoconservación, a los símbolos que les han sido históricamente propios (por ejemplo: la Democracia Cristiana y la juventud del Partido Comunista, según recordamos). Esto pone en evidencia cómo los símbolos históricos, concebidos bajo el mismo interés heráldico que los escudos, prevalecen en su peso cultural y narrativo sobre los meros logotipos, originados en razonamientos de comunicación social corporativa que consideramos muy limitados frente al lenguaje histórico de símbolos como los descritos. 

Por esa misma razón, como hemos dicho, el actual logotipo del Gobierno, a pesar de ser una pieza altamente criticable y con deficiencias como marca, tiene el valor de recuperar la primacía del Escudo de Chile en la representación gráfica y abrir las puertas a una posible recuperación definitiva de este símbolo, ya no más como la nimiedad de un logotipo, sino restaurado como emblema patrio prioritario para la simbología nacional, por mucho que esto escandalice a los modernistas y a los agentes compulsivos de la falsa renovación desconstructiva.

 

Publicado el 01-04-2010

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