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Los Primeros Pasos del Arte Tipográfico en Chile

Por Juan Bragassi Hurtado


Explorando los orígenes de la tipografía, comprobamos que ella se relaciona con la creación de la primera imprenta en oriente, hace más de mil cuatrocientos años, teniendo como principal centro de origen el entonces Imperio Chino. 

En occidente, la historia de la imprenta se remonta a poco más de quinientos años atrás. A partir del contacto comercial (siglo XII), de exploradores como el veneciano Marco Polo. 

Mucho más reciente, es la presencia de este sistema de impresión en nuestra América, el que se remonta, aproximadamente, a 470 años atrás en la ciudad de México. Debemos considerar que ello sucedió aproximadamente cien años después de que Gutemberg mandara a hacer, a un tornero, su famosa  imprenta compuesta de “tipos” móviles de plomo fundido, los que se unían uno a uno, formando palabras en relieve en la llamada “Galera de composición”. Antes de esta innovación realizada por Gutemberg, los tipos móviles eran hechos en madera tallada. Este sistema de impresión sobre relieve, es denominado en la empresa gráfica: “composición tipográfica”. Este sistema de impresión, con el que se imprimió la Biblia, fue el mismo que se importó  a nuestra América Hispana. 

En cuanto a Chile,  la primera imprenta tipográfica llega en 1810, en plena Patria Vieja (período de Independencia). Momento en que los ideólogos de la época tenían la necesidad de transmitir sus  pensamientos a las clases criollas ilustradas. 

 Fray Camilo Henriquez

Fray Camilo Henríquez 

Poco tiempo después, en el año 1811, se funda el primer periódico nacional: “La Aurora de Chile”, donde se destaca como figura precursora el sacerdote Valdiviano, formado en el Virreinato del Perú, Fray Camilo Henríquez. Dicho medio fue determinante en la época, para hacer propagar las ideas revolucionarias a favor de la libertad, la independencia y construir los valores de la nueva nación chilena, contribuyendo así a la formación de su identidad y la manera en que hoy nos percibimos. 

Sin embargo,  a medida que profundizamos en el tema, descubrimos, con bastante asombro, que previo a este importante acontecimiento, en la entonces Capitanía de Chile, reducidos opúsculos impresos, que vendrían a constituir los primeros ensayos que tuvo Chile sobre este sistema de impresión tipográfica (antecedentes que se remontan al siglo XVIII) Efectivamente, variados estudios históricos hacen mención a la  presencia de una imprenta de naipes que existió en la capital – Santiago de la Nueva Extremadura -, cuyo dueño se piensa que fue don José Reyes, quien habría impreso cartas de barajas con moldes de madera, sustituyéndolos después, por tipos en bronce. 

Otro ejemplo, es  una hoja impresa en Santiago (fechada en 1776), con el título “Modo Ganar el Jubileo Santo”: una esquela de dieciocho líneas que anuncia una  fiesta que se celebraría el 5 de Marzo de 1780.  

Ahora, ateniéndose a los datos tradicionales, las impresiones tipográficas más antiguas del Chile Colonial, parecen haber sido ejecutadas por don José Ignacio Gutiérrez, distinguido alumno del Colegio Carolino, quien poseía una imprenta rudimentaria, tal como don José Miguel Lastarria, quien era un aventajado alumno arequipeño de la Universidad de San Marcos, que llegó a Chile en 1777 y que al poco tiempo, fue nombrado catedrático del Colegio Carolino. 

También podemos mencionar, al oidor don José de Rezábal y Ugarte, de quien se cuenta que, en 1778, trajo desde Perú y entre su equipaje, algunos útiles de imprenta, con el objetivo  de que un impresor,  compusiese con caracteres de molde la tesis de su hijo, quien  debía rendir un examen  ante los doctores de la importante universidad  chilena de San Felipe.

Existen antecedentes que por esos años, el grabador de la Casa de Moneda don Rafael de Nazábal, disponía de una pequeña prensa con algunas libras de tipos, la que le servía para imprimir guías de aduana. Recordemos que por ese tiempo Valparaíso figuraba como “puerto natural” de la ciudad de Santiago. 

 Escudo de la Real Universidad de San Felipe

Escudo de la Real Universidad de San Felipe 

Otro antecedente son unas cinco hojas impresas por un solo lado, correspondientes a 1783, de una pequeña imprenta que poseyó el convento de la Recoleta Dominicana, que el segundo provincial, Fray Sebastián Díaz la había hecho traer desde Lima. Se dice que este sacerdote operaba esta imprenta como un diestro tipógrafo. 

Según la tradición, de esa imprenta salieron algunas cortas oraciones o rezos que solían distribuirse a los fieles. Pero esas hojas desaparecieron, en su mayor parte, con el archivo y casi toda la biblioteca de los recoletos, cuando –en 1813- sus claustros fueron convertidos, por la Junta Gubernativa, en cuartel de Artillería. 

También debemos hacer mención que, en la denominada Universidad de  San Felipe, existió una modesta imprenta tipográfica, la que estuvo a cargo de don José Camilo Gallardo, joven chileno de quien se dice poseía un verdadero entusiasmo para el arte tipográfico y que, a pesar de disponer de muy escasos materiales, pudo, sin embargo, perfeccionar muchísimo la calidad de las impresiones conocidas hasta entonces. 

Del taller embrionario de Gallardo, que estaba instalado en un departamento interior de la misma Universidad, se conservan hoy diversas muestras de impresiones, cuya fecha de realización son  a contar de 1789. 

 La Aurora de Chile

Ejemplar de la Aurora de Chile

En ese mismo año, el 4 de Agosto, el Ilustre Ayuntamiento de la capital de la Capitanía de Chile, solicitó del Rey el permiso necesario para establecer una Imprenta, pero el Monarca derivó la resolución de esta petición a la Real Audiencia, cuya respuesta jamás llegó.

 

Publicado el 01-02-2010

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